"Recuerdo que en las campañas orales de FORJA me tocó hablar tres mil veces, durante diez años, una por día, en las esquinas de Buenos Aires. Solía decir al auditorio: "Los políticos de los distintos partidosy nuestros intelectuales, nos preguntan: ¿Son ustedes fascistas?, ¿son ustedes comunistas? Y cuando les contestamos que no, coligen que somos liberales. O inversamente, si ven que no somos liberales ni comunistas, dicen que somos fascistas, y si ni fascistas ni liberales, que comunistas. Yo les contesto: ¿son ustedes carniceros?, ¿son ustedes pintores? ¿no? ¿Puedo afirmar en consecuencias que son ustedes carpinteros? Y si esto es un disparate lo otro también, porque tan variada como la posibilidad de los oficios es la posibilidad de ideas, y la posibilidad de los medios y las circunstancias que las generan. Pero a esa inteligencia colonial no le cabe que pueda existir otras ideas y otras soluciones que las llegadas por el último correo, con el último librito o periódico. Y es así como en esta América de los caudillos y las revoluciones, muy anteriores por cierto a los últimos fenomenos europeos, se ha llegado a clasificar con la etiqueta de éstos a acontecimientos y a hombres ocurridos cien años antes, en medios geográficos, sociales y culturales completamente distintos".

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