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lunes, 10 de febrero de 2014

Mito económico (Página/12-Cash): Un mundo armado para el capital trasnacional.

Globalización
Por Andrés Asiain y Lorena Putero

En un mundo donde los desarrollos tecnológicos han reducido el peso de las distancias geográficas, crecen las utopías de configuración de una aldea global. Anticipando un posible movimiento en esa dirección, los centros de poder mundial fueron plasmando su propia idea de sociedad global. Al calor de la imposición de políticas neoliberales que desregularon el movimiento del dinero y las mercancías a través del mundo (pero no de los seres humanos), empoderaron al capital trasnacional para que comande una nueva división internacional del trabajo cuyos principales resultados son la concentración de los ingresos en una elite planetaria, la especulación como forma de crear demanda y las frecuentes crisis económicas.
Las políticas neoliberales de desregulación de los mercados empoderan a la empresa trasnacional porque le permiten condicionar sus inversiones en cada región de acuerdo con las concesiones que realizan sus gobiernos en materia impositiva, laboral y ambiental. El país que más cede tiene más chances de obtener la localización en él de la inversión productiva y transformarse en una plataforma de exportación. Los que buscan mantener elevados estándares sociales serán víctimas del desempleo cuando sus fábricas cierren por el arribo de productos extranjeros producidos en peores condiciones sociales. Es así como las multinacionales han tendido a deslocalizar sus sectores intensivos en mano de obra en naciones consideradas reservorios de mano de obra barata, como China e India, presionando luego por la vía de la competencia mercantil sobre las condiciones de producción de los demás países. Los países más ricos han retenido eslabones de la producción más sofisticados por sus ventajas tecnológicas y otros donde los costos de transporte son elevados (y pesa más la cercanía al mercado). Africa y América latina surgen como los proveedores de materias primas de esa nueva división internacional del trabajo, excepto México y parte del Caribe, que pueden aspirar a producir maquila para el mercado norteamericano.
 
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