Nuestro objetivo:

La cátedra nacional de economía política Arturo Jauretche busca recuperar la experiencia de las Cátedras Nacionales de los años setenta para pensar en clave nacional los grandes problemas económicos del país.

Visitas en total

Buscar dentro de la página:

Translate

lunes, 15 de octubre de 2012

Pintura: El grito de Clarín.

El grito de Clarín por Rodrigo López (Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche)
La pintura El Grito de Munch nos transmite horror, desesperación. A diferencia de El Guernica, donde a pesar de la técnica abstracta reconocemos la causa de tales tormentos en un bombardeo, en el cuadro expresionista de Munch no se sabe bien por qué sufre el personaje. Acaso, sea simplemente la mejor manera de representar la angustia en primer plano. Pero en verdad el personaje no está solo. En la escena, según la versión, se ve una ciudad, dos personas en el puente, o sea, no pasa nada, aparentemente. El cielo se complota, escurriéndose en nubes de una pintura intensa, que encuentra en el brioso río su complemento. Clarín ante el calendario del 7D que avanza por el puente se comporta como este cuadro de Munch. Es el grito desesperado de Clarín, ese hombrecito rojo del logo característico que nos tiene acostumbrados a la estridencia de su instrumento, ahora grita de horror. Pero su grito no es el de la angustia existencial que nos transmitiera Munch. El llanto de Clarín es más terrenal. Sabe que con la nueva Ley de Servicios Audiovisuales se le acaba el poder monopólico sobre las noticias. Acostumbrado a tapar a todos con el instrumento más chillón, se desespera porque tendrá que compartir la palabra. Va a tener que dejar hablar a los otros. Siente ese temor burgués por los que vienen por el puente, como en aquél el 17 de octubre de 1945. Clarín está chillando como un chancho al matadero. Como un niño cuando ve entrar a la enfermera con la jeringa. Está haciendo un escándalo instalando la amenaza del 7D, como si el 7 de diciembre fuera el de 1941, los japoneses fueran a bombardear de nuevo Pearl Harbour, y Martín Sabatella fuera el perfecto Kamikazee.
En estos días, el anti-republicano grupo económico está dando patéticos manotazos de ahogado, agitando a los caceroludos , un sector estéril políticamente de una fracción reducida de la clase media gorila histórica de Buenos Aires, o acampando junto al pseudo-proto golpecito que pretendió transmitir ante una clara insubordinación de un puñado de gendarmes y prefectos, cuando en realidad era un simple error administrativo en la liquidación de sueldos, operación que el gobierno desarmó con autoridad.

El grito de Clarín no asusta a nadie.

El 7D comienza el verdadero expresionismo para todos y todas!

Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche
Publicar un comentario