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lunes, 16 de diciembre de 2013

En el Suple ECO (Tiempo Argentino): El FMI entre la austeridad y reestructurar deudas

Por Ernesto Mattos.
 
Entre el FMI y la Argentina hay una relación inversamente negativa, durante los años noventa se escuchó decir que este país fue su mejor alumno mientras el desempleo crecía. Para finales de la década el sistema económico tuvo un cimbronazo internacional (1998, depreciación del real) que hizo tambalear la estructura económica. El efecto acompañó el estallido social de 2001, mientras la complicidad de algunos sectores políticos con los mercados financieros para fugar dólares, de algunos privados, al exterior tuvo como final el corralito. Para evitar la fuga de capitales, las recomendaciones del FMI fueron aplicar recortes en jubilaciones y trabajadores estatales; así la solución nunca coincidió con el problema. Ese drenaje de divisas al exterior contribuyó a generar una transferencia en forma de deuda externa al Estado.
En los años posteriores a 2003, mientras el FMI pedía aumento de tarifas, el gobierno decidió reestructura deudas (2005) por 62.500 MDD que terminaron en un valor nominal de 32.500 MDD (Par, Discount y CuasiPar). Esta reestructuración del 2005 tuvo como corolario la cancelación de la deuda con dicho organismo por 9530 MDD (2006) y el cierre de la oficina del FMI en el ministerio de economía. 
Durante la crisis internacional del 2008 Grecia e Italia entraron en dificultades para afrontar sus compromisos, en el año 2007 tenían una deuda bruta externa –consolidada– como % del PIB del 101%, respectivamente. Entre 2008 y 2013 las recomendaciones, en el caso de Grecia (2012), del FMI fueron: eliminación de aguinaldo y de empleados públicos; privatización de tierra públicas, empresas de gas, electricidad y explotación minera, correo y autopistas. 
 
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