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jueves, 26 de febrero de 2015

En Puntobiz: ¿Tienen hijos para cobrar la asignación?

Por Andrés Asiain

La extensión de las asignaciones por hijo a las familias que no tienen empleo formal a cambio de su escolarización e integración al sistema público de salud ha desatado una fuerte campaña en su contra. Poniendo su granito de arena a la campaña de difamación de la Asignación Universal por Hijo (AUH), así se expresó el senador mendocino y presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR), Ernesto Sanz: «En el Conurbano Bonaerense la asignación universal por hijo, que es buena, en términos teóricos (…) se está yendo por la canaleta de dos cuestiones (…) el juego y la droga». Por su parte, el candidato del Pro Miguel Del Sel opinó: «Quizá todos aplaudimos o estamos de acuerdo con este subsidio que se otorga a partir de los tres meses de embarazo. Pero el mes pasado estuve en Villa Ocampo, en el hospital, y el director me dijo que se triplicaron los embarazos de pibitas de doce y trece años. Lo que se anuncia como una buena medida, se ve que nadie estudia las consecuencias».

Esa denuncia de «madres ponedoras» para cobrar una asignación no deja de ser sorprendente. Cualquier análisis del esfuerzo, dedicación y gastos de criar a un pibe frente a los 460 pesos al mes o a los 15,33 pesos por día que reporta la asignación1 (equivalente a un café con leche y un par de medialunas en un bar de Buenos Aires), indicaría que hay unas cuantas changas que reportan una mayor remuneración con menor esfuerzo.

A la ausencia de datos rigurosos de quienes desprestigian la AUH, vamos a contraponer algunos números que sirven para dimensionar su impacto. Comencemos por su tarea en disminuir la indigencia, que indica el ingreso mínimo de una familia para poder alimentarse. Según estimaciones que realizamos en Pobreza e Indigencia en Argentina, desde el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, entre el primer semestre de 2009 y 2010, unos 200 mil argentinos dejaron de ser indigentes. Esa ayuda a los más humildes para alimentar a sus hijos no generó el boom de natalidad que predecían los sostenedores del «tienen hijos para cobrar la asignación». [...]

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