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La cátedra nacional de economía política Arturo Jauretche busca recuperar la experiencia de las Cátedras Nacionales de los años setenta para pensar en clave nacional los grandes problemas económicos del país.

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lunes, 27 de mayo de 2013

En Tiempo Argentino: La inclusión social fue el eje del modelo económico de la década.

Mediante el cuidado del trabajo, las transferencias directas y el impulso del consumo se logró la reducción de las diferencias.
La economía argentina vivió un giro de 180 grados en los últimos diez años y logró dejar atrás los vestigios de la era neoliberal. El consumo, que creció un 102% en la década, fue el motor de un "modelo" que empujó el PBI un 98,6% y generó un conjunto de políticas de ingreso que redujeron las diferencias al interior de la sociedad. El trabajo también ocupó un lugar fundamental con la recuperación de las convenciones colectivas.
Ernesto Mattos, economista del CEMOP, opinó que un hito económico fundamental para entender el modelo kirchnerista se ubica en la eliminación de la oficina del Fondo Monetario Internacional (FMI) del Ministerio de Economía. "Así se marcó la importancia de la política nacional basada en la idea de soberanía. La independencia en la acción permitió llegar a las cifras que todos conocemos", apuntó. Además, destacó el rumbo de la reestructuración de la deuda, que no apoyó su costo sobre el pueblo sino en una quita fuerte al poder financiero internacional.
Otro de los ejes fue la política fiscal, con una recaudación de impuestos que se incrementó fuertemente y un gasto con clara inclinación social. Los impuestos a la renta, utilidades y ganancia de capital, que son de claro carácter progresivo, pasaron a representar el 6,3% del PBI en el año 2012. Además, entre 2002 y 2012 el pago de los intereses de la deuda disminuyó casi 13 puntos porcentuales, fondos que fueron a engrosar el presupuesto destinado a obras públicas. 
 
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