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martes, 20 de mayo de 2014

Mito económico (Página/12-Cash): Mediciones y rigurosidad técnica.

Hay más pobres que en los noventa. 

Por Andres Asiain y Lorena Putero

En las últimas semanas, el debate en torno de los niveles de pobreza estuvo al tope de la agenda mediática. El repentino interés por las condiciones de vida de los más humildes nació de la demora del Indec en publicar los niveles de pobreza. La falta de datos oficiales confiables (las estimaciones del Indec de la canasta de alimentos no llegan a la mitad de su costo a los Precios Cuidados), abrió la puerta a todo tipo de especulaciones, donde un grupo opositor conformado por observatorios, consultoras, investigadores, políticos y periodistas afirmó que “hay más pobres que en los años noventa”. Veamos en qué se basan para llegar a semejante afirmación.
Comenzando por quienes desde lo académico trabajan en dar respaldo técnico al relato opositor, el más publicitado es el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica, que afirma que la pobreza alcanzaba como mínimo a 1 de cada 4 argentinos hacia finales de 2013. Para llegar a esa cifra, el observatorio tomó una inflación anual entre el último trimestre de 2013 y 2012 del 36 por ciento, es decir, 10 puntos más que la inflación de las consultoras que difunde el Congreso. Pero aún más importante, al momento de medir el ingreso de los hogares, utiliza una muestra de población propia que no contiene a los sectores de mayores ingresos. No se requiere demasiado conocimiento técnico para saber que si se excluye del estudio a la población de mayores ingresos, los porcentajes de pobreza van a resultar inflados.
Otro caso de sobrestimación de pobres es la del ex director de estadísticas del Indec Víctor Becker, que parte de estimar la canasta de alimentos a Precios Cuidados, y luego la multiplica por un coeficiente que surge de la relación entre la canasta total y de alimentos del Indec. Lo paradójico del método es que termina descansando en las mediciones de precios oficiales que se propone criticar, las cuales al subestimar la inflación en alimentos, sobrestiman el coeficiente que utiliza Becker para calcular la canasta total de Precios Cuidados, lo que resulta en un porcentaje de pobreza superior al real.

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