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lunes, 27 de enero de 2014

El mito económico: El proyecto del Frente Renovador.

Bajar las retenciones.
Por Andrés Asiain y Lorena Putero

En un video del Frente Renovador se promociona un proyecto de ley para eliminar las retenciones a la exportación proveniente de las economías regionales, de pequeñas y medianas empresas industriales y agropecuarias, y al trigo. También plantea reducir en 10 puntos las retenciones al maíz, en 5 puntos las de carne, y la eliminación del registro de operaciones de exportación (ROE) para las ventas de trigo, maíz y carne. La propuesta del frente opositor, realizada tras un encuentro de su líder con la Mesa de Enlace, parte de una mirada parcial que atribuye los problemas del sector a la implementación de retenciones o cupos de exportación.
Comenzando por los beneficios propuestos al maíz, son una yapa que no se justifica luego de la mayor cosecha de la historia argentina, estimada en 32,1 millones de toneladas por fuentes oficiales (27 millones, según estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos). Respecto de ciertas producciones regionales y pequeños y medianos productores con problemas de rentabilidad, la merma en la producción de trigo de la última cosecha o un stock ganadero disminuido aunque en recuperación, la problemática es bastante más compleja. La expansión de la soja para exportación (cuyas hectáreas sembradas casi se duplicaron en los últimos años) vino de la mano de la aparición de grandes productores-arrendatarios, que ofrecen arriendos elevados, ya que sus ganancias se encuentran en la integración vertical de las actividades agropecuarias y las escalas de la producción. Fue así como el alquiler de los campos (que suelen fijarse en quintales de soja, independientemente de la producción que se realice) más que se duplicó en dólares en los últimos 10 años, impulsando a los pequeños y medianos propietarios a la vida de rentistas, y a muchos pequeños y medianos productores a salirse del negocio.
Otros servicios agropecuarios e insumos productivos también aumentaron al ritmo de la soja, encareciendo la producción agropecuaria en general. Ante esa situación, los productores de alimentos para el mercado interno buscaron trasladar los mayores costos a precios, y frente a las medidas gubernamentales para impedirlo (retenciones, cupos, acuerdos), algunos prefirieron pasarse a soja (o, en el caso del trigo, a la cebada o bien dejaron el campo en barbecho en el invierno). Ante la menor producción para el mercado interno, el Gobierno terminó cediendo en aumentos de precios (a veces forzado por el desabastecimiento) que, mediados por los elevados márgenes del resto de la cadena y las deficiencias de la logística de distribución, terminaron en los altos precios de los alimentos que se exhiben en las góndolas.

Mito completo: El proyecto del Frente Renovador.
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