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lunes, 13 de enero de 2014

En Página/12. Temas de debate: Que cambios hacer en la política energetica luego de los cortes

Tensión en las redes eléctricas.
Producción Tomas Lukin.
 
Los especialistas explican cómo se organiza el sistema eléctrico en la actualidad, analizan cuáles fueron las medidas que tomó el Gobierno durante los últimos años y proponen alternativas para el futuro próximo.

Quitar la concesión.
Por Rodrigo López (Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche).

Las crónicas de los cortes de luz en la ciudad de Buenos Aires conviven con el machaque de algunos medios sobre la necesidad de quitar los subsidios al sector eléctrico. Ellos tendrían la culpa por no permitir el natural mecanismo asignativo del mercado. Lamentablemente, la bibliografía mundial sobre el tema prueba sobradamente que la elasticidad precio de la demanda de electricidad en las economías de todos los países es menor a la unidad, es decir, este tipo de servicio es esencial y su consumo se ajustará poco a una variación de los precios. Cuando los más reaccionarios exponentes del neoliberalismo criollo se hacen los campeones de la equidad distributiva es para sospechar. En realidad, esconden un objetivo fiscalista que, además de no tener sentido, pues el Gobierno puede financiar sus gastos en pesos, tampoco implicará cambio alguno en la realidad del sector eléctrico.
¿Por qué crecieron los subsidios? Dadas las particularidades del sector (la oferta no puede producirse por anticipado y la demanda debe satisfacerse de forma inmediata sin mediar pedido previo), se necesita administrar los despachos, función que recayó en la empresa mixta Cammesa. Las generadoras vendían su electricidad a un precio, y las distribuidoras lo compraban a otro; las pequeñas diferencias las administraba Cammesa.
Desde los años noventa la solución al problema de la falta de generación se dio dejando que las inversiones privadas fueran consolidando una estructura tecnológica de base térmica (combustibles líquidos y gas), dado que dichas centrales son las más económicas y más rápidas de construir y que sus insumos no presentaban entonces valores elevados. A partir de la crisis internacional de 2007, el precio del gas subió de forma exponencial. La política de vaciamiento de Repsol agravó el problema. Hoy, la importación de combustible es una de los causales principales de la restricción externa y del crecimiento vertiginoso de los subsidios, pues la diferencia cada vez mayor entre el precio (alto) de los generadores y el precio (“congelado”) de los distribuidores la cubrió el Estado.


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