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La cátedra nacional de economía política Arturo Jauretche busca recuperar la experiencia de las Cátedras Nacionales de los años setenta para pensar en clave nacional los grandes problemas económicos del país.

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lunes, 27 de mayo de 2013

En Infobae Opinión: Gobiernos patrios.

Por Rodrigo López.

El pasado sábado se cumplieron 203 años del primer gobierno patrio, y 10 años del gobierno kirchnerista. Que ambos compartan el calendario no es obra de la casualidad. En aquel incierto 2003, cuando todavía estaba fresca la crisis del 2001 y caliente la sangre del Puente Pueyrredón, se eligió el 25 de mayo para intentar contagiar algo de la mística de 1810, que para entonces revivía apenas unas horas en los actos escolares. No hay muchas “décadas ganadas” en la historia argentina. En el siglo XIX apenas podemos contar una, la primer década 1810-20 donde se jugó la Revolución y la Independencia en los campos de batalla.
Después de Caseros, se acudió al capital extranjero y al exterminio del nativo en la guerra contra el Paraguay, la represión a las montoneras y la “conquistas del desierto”. Durante el modelo agroexportador, la expansión de la arena política y sindical fue traumática, como en la “revolución del 90”, la “semana trágica” y la “Patagonia rebelde”.
Tras la década infame, el peronismo logró la única década ganada del siglo XX. Entre 1945-1955 el pueblo llegó a las estructuras del Estado y dio para sí un gobierno con independencia económica, soberanía política y justicia social. Al bombardeo de Plaza de Mayo le siguieron dos décadas de proscripción y gobiernos dictatoriales que beneficiaron al capital extranjero.
La primavera 1973-74 entró en el crudo invierno genocida de 1975-82. Hacía falta que las FFAA perdieran el glorioso invicto que hasta entonces teníamos con Inglaterra, para confirmar que su proyecto no tenía nada que ver con los que pelearon en 1806, 1807 y 1844.
Los 80 fueron llamados por la CEPAL “la década perdida”. La recuperación de la democracia no fue suficiente para generar justicia social. El alfonsinismo buscó el empate y terminó perdiendo partidos importantes contra las corporaciones económicas.
 
Opinión completa: Gobierno patrios.

lunes, 11 de febrero de 2013

En Infobae-Opinión: El problema no es el control de cambio.

Por Leandro Llorente y Estanislao Malic (Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche).

La discusión actual sobre las divisas se centra, al menos en el foro mediático, en el precio del dólar y los efectos negativos (principalmente sociales) del control del mercado cambiario. Mi intención es contextualizar este debate en un marco más amplio, tomando en cuenta la importancia que reviste para el crecimiento económico del país.
Antes que nada, vale la pena mencionar que el control de cambios ha sido una herramienta de política económica utilizada en el pasado por gobiernos de diversos colores políticos en contextos de incertidumbre cambiaria, con el fin de evitar que fueran puestas en peligro las reservas internacionales.
Las reservas, generalmente expresadas en divisa, no son más que la capacidad que tiene un país de intercambiar su trabajo local por productos y servicios fruto del trabajo extranjero. Un país que no posee divisas carece del medio para importar los bienes necesarios para su normal reproducción, incluso a pesar de contar con la capacidad de trabajo suficiente para hacerlo. De este modo, las divisas cumplen un rol similar al de cualquier bien que no se produce en el país, es decir, tienen una utilidad que va más allá del mero hecho de ser dinero. Así como es necesario importar medicamentos para curar enfermedades o computadoras para trabajar, las divisas cumplen la función de permitirnos importar. Esto se torna fundamental en un contexto de industrialización que depende de insumos producidos en el exterior, si bien no siempre es del todo tenido en cuenta por la opinión pública debido a otra característica de la economía nacional, que es su gran nivel de dolarización. Antes de proseguir con mi argumentación me parece conveniente hacer un breve paréntesis con respecto a las razones de dicha dolarización.
El sistema productivo nacional se encuentra lo suficientemente diversificado para no depender exclusivamente de las exportaciones primarias, pero no lo suficiente como para aprovisionarse en el medio local de todos los insumos necesarios para su funcionamiento. En adición, la industria requiere divisas que sólo pueden generarse en la cuantía suficiente en el sector agroexportador, el cual únicamente puede expandir su producción en tanto los precios internacionales sean favorables. Simultáneamente, el crecimiento económico motiva el aumento de la demanda interna de productos manufacturados, por lo que trae aparejado un aumento en las importaciones tanto de bienes terminados como de insumos para la industria nacional. Mientras los precios de los bienes primarios exportados se mantienen elevados, la entrada de divisas por exportaciones resulta suficiente para afrontar el incremento en las importaciones. El problema reside en que en la práctica los precios de las materias primas tienden a sufrir fluctuaciones mucho mayores a las de los productos industriales, lo que en períodos bajistas implica que la entrada de divisas por exportaciones sea inferior a la necesidad de los importadores. Este mecanismo operó en forma cíclica durante toda la segunda mitad del siglo XX y es la causa de fondo de todas las crisis externas que resultaron en fuertes devaluaciones del peso hasta los ’70. Durante la última dictadura y en la década de los ’90 se agregó a esta situación el fuerte endeudamiento externo. 

lunes, 27 de agosto de 2012

Precios internacionales, alimentos e inflación:

Por Andrés Asiain*

Desde hace algunos años, el incremento en los niveles de precios de diversos bienes y servicios comienza a ser visualizado como un problema económico que despierta cierta preocupación social. Frente a este panorama, diversos especialistas argumentan que la inflación es desatada por un incremento desmedido de la demanda agregada generado por la política fiscal, monetaria, de seguridad social y salarial del gobierno. 

El presente informe muestra que el incremento de los precios, impulsado por la inflación de precios de los Alimentos y Bebidas, se origina en el auge exportador de materias primas que vive el sector agrícola a partir del fuerte incremento de los precios internacionales de los principales productos de exportación. De esta manera, la contención del gasto, la emisión monetaria, la cobertura de la seguridad social y del alza de los salarios no atacaría el corazón del proceso inflacionario, y sólo serviría para generar una parálisis de la actividad económica ligada al mercado interno y una fenomenal concentración de los ingresos en una minoría social ligada al negocio agro-exportador.

Por el contrario, una política de estabilización de precios que mantenga el crecimiento económico y la inclusión social debe estar orientada al sector agropecuario, estimulando la producción de alimentos para el mercado interno a precios económicos.

*Docente de la Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche.

Descargar informe completo: http://jauretche.weebly.com/uploads/5/9/6/3/5963196/informe_inflacion_alimentos.pdf