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La cátedra nacional de economía política Arturo Jauretche busca recuperar la experiencia de las Cátedras Nacionales de los años setenta para pensar en clave nacional los grandes problemas económicos del país.

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lunes, 27 de enero de 2014

El mito económico: El proyecto del Frente Renovador.

Bajar las retenciones.
Por Andrés Asiain y Lorena Putero

En un video del Frente Renovador se promociona un proyecto de ley para eliminar las retenciones a la exportación proveniente de las economías regionales, de pequeñas y medianas empresas industriales y agropecuarias, y al trigo. También plantea reducir en 10 puntos las retenciones al maíz, en 5 puntos las de carne, y la eliminación del registro de operaciones de exportación (ROE) para las ventas de trigo, maíz y carne. La propuesta del frente opositor, realizada tras un encuentro de su líder con la Mesa de Enlace, parte de una mirada parcial que atribuye los problemas del sector a la implementación de retenciones o cupos de exportación.
Comenzando por los beneficios propuestos al maíz, son una yapa que no se justifica luego de la mayor cosecha de la historia argentina, estimada en 32,1 millones de toneladas por fuentes oficiales (27 millones, según estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos). Respecto de ciertas producciones regionales y pequeños y medianos productores con problemas de rentabilidad, la merma en la producción de trigo de la última cosecha o un stock ganadero disminuido aunque en recuperación, la problemática es bastante más compleja. La expansión de la soja para exportación (cuyas hectáreas sembradas casi se duplicaron en los últimos años) vino de la mano de la aparición de grandes productores-arrendatarios, que ofrecen arriendos elevados, ya que sus ganancias se encuentran en la integración vertical de las actividades agropecuarias y las escalas de la producción. Fue así como el alquiler de los campos (que suelen fijarse en quintales de soja, independientemente de la producción que se realice) más que se duplicó en dólares en los últimos 10 años, impulsando a los pequeños y medianos propietarios a la vida de rentistas, y a muchos pequeños y medianos productores a salirse del negocio.
Otros servicios agropecuarios e insumos productivos también aumentaron al ritmo de la soja, encareciendo la producción agropecuaria en general. Ante esa situación, los productores de alimentos para el mercado interno buscaron trasladar los mayores costos a precios, y frente a las medidas gubernamentales para impedirlo (retenciones, cupos, acuerdos), algunos prefirieron pasarse a soja (o, en el caso del trigo, a la cebada o bien dejaron el campo en barbecho en el invierno). Ante la menor producción para el mercado interno, el Gobierno terminó cediendo en aumentos de precios (a veces forzado por el desabastecimiento) que, mediados por los elevados márgenes del resto de la cadena y las deficiencias de la logística de distribución, terminaron en los altos precios de los alimentos que se exhiben en las góndolas.

Mito completo: El proyecto del Frente Renovador.

viernes, 27 de diciembre de 2013

En el Diario BAE: El rol de la industria y el agro en 2013.

Por Ernesto Mattos, Economista. 
Especial para BAE Negocios.

El 2013 se va cerrando como empezó, en torno del debate de la administración de precios. El año que finaliza nos deja algunos interrogantes: ¿cuál será el rol de la industria manufacturera tras la recuperación económica en el próximo año?, ¿las corporaciones de granos y los productores sojeros qué papel asumirán en 2014? Lo que sí sabemos es cómo actuaron este 2013. En los primeros seis meses del año la desaceleración de 2012 comenzó a sentirse en la actividad económica. Los principales sectores económicos (construcción, industria manufacturera, corporaciones de granos) empezaron a desinvertir o no liquidar dólares debido a la administración de la divisa que puso freno al drenaje que venía experimentando la economía nacional. Al no poder acceder a la divisa para atesoramiento decidieron apostar a provocar expectativas devaluatorias que posibilitarían un escenario de libre movilidad de capitales y endeudamiento externo bajo cualquier condición.
Tanto el sector de la construcción como la industria manufacturera (concentrada) junto con las comercializadoras de granos y algunas agroindustrias utilizaron diversos mecanismos para propiciar este escenario posdevaluación. A su vez, fueron acompañados por cierto arco político de oposición que llamó a la desfinanciación del Estado.
 

lunes, 28 de enero de 2013

En Tiempo Argentino: El valor de la tierra rural e inmobiliaria es la punta del ovillo.

Por Andrés Asiain (Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche).
La tradicional puja salarios-precios, donde los empresarios dan aumentos nominales con una mano para reducirlos, luego, al trasladarlos a sus precios, se vio exacerbada en los últimos años por el fuerte encarecimiento de los alimentos.

Al respecto, el alza internacional del precio del trigo y el maíz experimentado desde 2007 tiene un impacto directo en el costo del pan, los fideos, harina, polenta, pollos y otros rubros que los utilizan como insumo. Por otro lado, el boom de rentabilidad de la soja encarece los arriendos, desplazando la ganadería y sustituyendo los demás cultivos. El margen de maniobra del gobierno al respecto es limitado desde la derrota de la 125, ya que al tener dificultades para reducir el precio de exportación que perciben los sojeros, la regulación de los precios de la carne, el trigo o el maíz genera la amenaza por parte de los productores de pasarse a la soja, disminuyendo la producción de alimentos de consumo interno.
Adicionalmente, la inversión en ladrillo del excedente de los sectores de mayores ingresos desde el 2003 hasta la fecha ha generando un boom inmobiliario que, si bien impulsó la construcción y el empleo, estimuló un alza fenomenal del precio de los alquileres. De esa manera, se encarecen los costos de comercialización, hecho que se refleja en las fuertes diferencias de precios entre, por ejemplo, el mercado central y un comercio de barrio de la Ciudad de Buenos Aires. A su vez, los emprendimientos tipo country han valorizado las afueras de la ciudad, encareciendo o desplazando la producción de frutas y hortalizas de los quinteros que tradicionalmente ocupaban esa franja del espacio urbano.