Nuestro objetivo:

La cátedra nacional de economía política Arturo Jauretche busca recuperar la experiencia de las Cátedras Nacionales de los años setenta para pensar en clave nacional los grandes problemas económicos del país.

Visitas en total

Buscar dentro de la página:

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta bonista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bonista. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de mayo de 2013

Mito económico (Página/12-Cash): Emitir deuda en la plaza financiera internacional.

“Volver a los mercados”
Por Andres Asiain y Lorena Putero

“Especule y vuelve” es hoy la consigna de quienes resisten la política de desendeudamiento y luchan por el retorno del FMI al poder. “Volveré y seré millones de dólares” es la profecía que busca sumar voluntades para la reconstrucción de la patria financiera. Por ello, mientras alientan corridas en el mercado cambiario y ponen al tope de la agenda mediática la nueva marca alcanzada por el dólar blue, comentan que Brasil y México obtuvieron préstamos a largo plazo a poco más del 4 por ciento. Buscan así instalar la idea de que colocando bonos a tasas bajas en los mercados internacionales se incrementarán las reservas y se ahuyentará el temor a una brusca devaluación, permitiendo eliminar las restricciones al atesoramiento, el turismo y las importaciones. De esa manera, la actividad económica podría incrementarse sin los molestos límites que impone la escasez de dólares, y la clase media dejará de hacer sonar sus cacerolas permitiendo un amplio triunfo electoral de quien sea el impulsor de esas medidas.

Lo que pocos mencionan es que para obtener el carnet de acceso a los mercados hay una serie de condiciones que no sólo incluyen pasar la revisión estadística del FMI, sino también arreglar un plan de pagos por las cuotas adeudadas a los fondos buitre, el Club de París y el Ciadi. Respecto de los fondos buitre, la posibilidad de acordar depende del resultado final del fallo de la Justicia de Nueva York. De dar lugar a la posición de los buitres, la posibilidad de acordar se vuelve muy lejana, ya que pagarles el ciento por ciento de lo que demandan podría activar pedidos similares del 92,4 por ciento de los bonistas que aceptaron el canje. En cambio, de prevalecer la oferta argentina, existe la posibilidad de regularizar esa deuda con un esquema de pagos viable, aunque con su complicación para el 2017 cuando vencen los bonos entregados a cambio de los intereses caídos desde 2005, a quienes adhieren posteriormente al canje.
 

lunes, 6 de mayo de 2013

En el Cash (Página/12): Evaluación del resultado del canje de deuda en default.

Fuerte quita de capital
Por Estanislao Malic
 
El saldo del canje fue sumamente satisfactorio para el país por la quita de capital, la extensión de plazos y la reducción de las tasas de interés, además de la pesificación de gran parte de la deuda.
Al momento de presentar los resultados del canje 2005, las cifras anunciadas tendieron a simplificar en exceso sus resultados: no tenían en cuenta la deuda no ingresada al canje, tampoco la emisión de cupones vinculados con el PBI y se destacaba solamente la quita de capital. La realidad se presenta de forma mucho más compleja, y dado el recrudecimiento del conflicto con los fondos buitre resulta oportuno aportar todas las herramientas y análisis disponibles a fin de alcanzar un diagnóstico esclarecedor.
El profesor Alberto Müller en un artículo publicado en el Cash el 7 de abril pasado abre el debate acerca de la conveniencia del canje, tanto para el país como para los bonistas. En 2010, la Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche presentó un estudio detallado del mismo. Las metodologías de ambos estudios son similares. Como explica Müller en su texto, establecer la quita simplemente en base al capital resulta sumamente engañoso. Es preciso tener en cuenta la estructura de amortizaciones y las tasas de interés de la deuda. ¿Qué significa esto? Pues simplemente que la misma es una serie de pagos a través del tiempo, por ende, al comparar dos estructuras de pagos diferentes se presenta la dificultad de valorar el tiempo. Por ejemplo: ¿qué es preferible, pagar una deuda en 5 pagos mensuales de 10 pesos o en dos pagos de 24? En un caso se pagará 50 pesos y en el otro 48, sin embargo tal vez se prefiera pagar dos pesos más pero contar con mayor tiempo de repago. La única herramienta que contamos para compararlos es calcular el llamado “valor actual” de cada una: el mismo consiste en traer todos los pagos al momento presente aplicándoles una tasa de interés, la deuda que represente un menor valor actual resultaría la más conveniente para el deudor. Para comprenderlo se puede establecer la siguiente regla general: un mayor plazo de amortización o mayor tasa de interés de descuento implica un menor valor actual; mientras que un aumento en la tasa de interés pagada por los bonos incrementa el valor actual.
Ante todo vale aclarar ciertos aspectos técnicos del cálculo realizado en 2010. La estructura de pagos debería descontarse con una curva de tasas. Esto significa diferentes tasas para diferentes plazos. A fines de simplificar el análisis se optó por utilizar una única tasa, subestimando de esta forma la quita realizada (ya que los bonos entregados poseían plazos más largos). Por otro lado, se sabe que los bonos en pesos entregados ajustan por CER (vinculado con el IPC), al momento del cálculo se estimó que a largo plazo la evolución del mismo no podría diferir significativamente de la evolución del dólar, facilitando así los cálculos. También es claro que debían incluirse los pagos vinculados con el crecimiento del PBI. Se realizaron escenarios diversos considerando para el presente artículo el más optimista.