Nuestro objetivo:

La cátedra nacional de economía política Arturo Jauretche busca recuperar la experiencia de las Cátedras Nacionales de los años setenta para pensar en clave nacional los grandes problemas económicos del país.

Visitas en total

Buscar dentro de la página:

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta industriales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta industriales. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de mayo de 2014

En infobae: El catecismo político de los industriales.

Por Ernesto Mattos.
 
En la historia del capitalismo, el avance sobre el feudalismo fue necesario, al los incipientes comerciantes e industriales determinar el rumbo de la expansión del sistema. Es el caso de Inglaterra, Alemania y Francia. Cruzando el Atlántico aparecerá el capitalismo norteamericano y del otro lado del Pacifico el sol naciente del Japón hará lo mismo entrando en el siglo XX. Estas economías se sustentaron con la dirección central de un Estado y sociedad civil, sobre la base de la acumulación de capital proveniente del mercado interno y los sistemas coloniales.
El rol de los “fabricantes o comerciantes” siempre fue de la preocupación de los clásicos: Adam Smith (1723-1790), David Ricardo (1772-1823) y Saint Simón (1760-1825). En la obra de Smith, “Investigación sobre la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones”, describió que el “producto anual de la tierra y del trabajo de una Nación, o lo que es lo mismo, el precio conjunto de este producto anual, se divide {…} en tres partes: la renta de la tierra, los salarios del trabajo y el beneficio del capital” y señala que se constituye con ella “la renta de tres clases de la sociedad: de la que vive de rentas, de la vive de salarios y de la que vive de beneficios. Éstas son las tres grandes clases originarias y principales de todo sociedad civilizada”.
Concluye su Libro Primero con una afirmación categórica: “Toda proposición de una ley nueva o de un reglamento de comercio que proceda de esta clase de personas deberá analizarse siempre con la mayor desconfianza, y nunca deberá adoptarse como no sea después de un largo y minucioso examen, llevado a cabo con la atención más escrupulosa a la par que desconfiada”.
¿Por qué reflexionamos y tomamos las conclusiones del texto de Smith? Por la simplicidad. Plantear la existencia de las clases sociales y de los intereses de cada una en relación a la sociedad civilizada, al decir de los liberales. Pareciera que, en palabras de Smith, la dirección de los asuntos públicos está, por acuidad mental, en manos de los comerciantes o fabricantes. Descarta, naturalmente, a los trabajadores y a los terratenientes que viven de renta y son holgazanes (“conviene más especular con la inflación y el dólar que producir”, Luis Etchevehere – InfobaeTv) en cualquier tarea de asuntos públicos.
 
 
Las citas de los clásicos expuestas en el presente artículo nos permiten repensar el rol de los industriales en esta última década en la Argentina. Si reflexionamos en base al pensamiento de Smith, ciertos industriales en la Argentina serían incivilizados ya que ni si quiera hacen planes ni proyectos de inversión. El ejemplo del sector automotriz es claro. Tiene la utilización de la capacidad instalada industrial (UCI) al 57% (Mar-14), nivel similar al del año 2006. En 2009 la UCI-Automotriz toco el piso del 22%. Y además coincide con el comportamiento de la UCI general. Parecen terratenientes, no invirtieron en ampliar la capacidad industrial instalada ni lograron reducir los componentes importados en base a I+D. El Estado les aseguró un mercado interno y espacios en el Mercosur. Luego de años de crecimiento económico se apropiaron de la actualización de los salarios y protección por parte del Estado para su beneficio sectorial y ponen todo el peso de la desaceleración económico sobre los trabajadores. Y ni siquiera se han insurreccionado ante el poder terrateniente y trasnacional sino que han acordado la no inversión y vivir a cuesta de las mejoras de los trabajadores.
 
Fuente: El catecismo de los industriales.

lunes, 27 de enero de 2014

En La Gaceta (Tucumán). Economía: Los industriales concentrados apuestan a disputar el cambio ante una mejor distribución del ingreso.

 
Por Ernesto Mattos.
 
Hubo dos momentos históricos en la Argentina del siglo XX que tienen relación con la puja distributiva: la mejora distributiva del primer peronismo tuvo como consecuencia la reacción de los sectores exportadores, la oligarquía y las fracciones del capital nacional que se expresaron en el golpe de 1955; el segundo momento de mejora en la distribución del ingreso ocurrió en 1974 y fue revertida por la política económica de la dictadura cívico-militar de 1976-1983.
Si bien ambos momentos tienen sus particularidades histórica, el contexto actual tiene un común denominador con los anteriores: son los industriales (concentrados) y sectores exportadores (sojeros y comercializadoras de granos) que apuestan a disputar el tipo de cambio, ante una nueva recuperación y mejor distribución del ingreso que hoy tiene la Argentina.
Keynes advertía sobre las decisiones del empresariado ante una fase de crecimiento económico: invierten en lo productivo o en lo financiero.
La primera opción podría generar una mayor producción de mercancías para abastecer al mercado interno y al externo y, a su vez, podría contener el alza de precios. En tanto, la segunda alternativa es meramente especulación financiera, que, en el caso argentino, es comprar dólares y esperar una devaluación, o en menor cuantía especular en la bolsa; todo depende de los márgenes de rentabilidad. Esto último lo afirmó el presidente de la Sociedad Rural Argentina, que optó por decir: “conviene más especular con la inflación y el dólar que producir”.
Esta opción nos dejaría con menos mercancías para el consumo interno, pero que se complementaría con una mayor importación de productos. Por consiguiente, el stockeo y la especulación fueron la herramienta de algunos sectores económicos concentrados durante el 2013. Un ejemplo: las importaciones que aumentaron durante 2013 (bienes intermedios, consumo y accesorios de capital) en consonancia con los permisos de importación diarios, que pasaron de 5.000 a 15.000. Mientras que en 2013, en comparación con 2013, las exportaciones crecieron un 3%, las importaciones lo hicieron en un 8%. Algunos números de la industria manufacturera confirman lo anterior y, en 2013, en comparación con 2012, la actividad se comportó así: industria alimenticia -1,1%, por composición: molienda y oleaginosas -5,6%, yerba mate y té -5,3% y lácteos -1,9%; industria textil -0,8, por composición: fibras sintéticas y artificiales -13,2 y tejidos -1,9; Edición e impresión -6,1 (productos editoriales e imprentas); y el bloque de productos químicos, de caucho y plástico se mantuvo sin variaciones, en cambio los sectores automotriz y los insumos asociados a la construcción mostraron crecimientos del 3,7% y 6,2%, respectivamente.
 

lunes, 2 de diciembre de 2013

Mito económico (Página/12-Cash): Gran Bretaña y la piratería.

Cómo se construye un imperio.

Por Andres Asiain y Lorena Putero

La historia de la conformación del imperio británico muestra que no sólo estuvo hecha por astutos diplomáticos e ingeniosos industriales. También colaboraron en la empresa una serie de bandas dedicadas al crimen organizado. El robo, la trata de personas y la venta de droga no han sido patrimonio exclusivo de emprendedores del Tercer Mundo, como sugiere el cine hollywoodense. Por el contrario, han sido las principales actividades de una serie de compañías comerciales con apoyo estatal que permitieron la consolidación de Inglaterra como potencia mundial.
En su genial libro Piratas, filibusteros, corsarios y bucaneros, el economista argentino Enrique Silberstein cuenta que el negocio de la piratería cotizaba en la Bolsa de Londres. La adquisición de los barcos, víveres y armamentos que se lanzaban al saqueo de pueblos y abordaje de barcos (principalmente españoles) se sostenía con la colocación de acciones que a la vuelta de la expedición rendían sus respectivos dividendos. Uno de los más rentables, sin duda, fue el del pirata Francis Drake, que pagó dividendos del 10.000 por ciento por sobre el capital invertido. Fue tan impresionante la fortuna obtenida por el famoso pirata del robo de poblados americanos y barcos españoles, que permitió a la reina Isabel (la corona británica era una de las principales inversionistas) cancelar la deuda externa con los holandeses y sentar las bases de la posterior hegemonía de la libra en las finanzas mundiales. Así lo señala John Maynard Keynes, en A trataise of Money, donde indica que con el sobrante de la cancelación de la deuda (unas 42.000 libras) se financió a la compañía de Levante, una empresa colonial que permitió la posterior conformación de la Compañía de Indias Orientales, con la que luego dominarían India y China. Como agradecimiento a sus servicios, en 1581, la reina nombró sir al pirata en una ceremonia realizada a bordo de su famoso Golden Hit.

lunes, 16 de septiembre de 2013

En Tiempo Argentino: (PRE) supuesto de crecimiento con inclusión.

Por Ernesto Mattos.

El anuncio del equipo económico marca la dirección política que debe tener la economía nacional, esto se expresa en su Presupuesto 2014, el cual refleja la continuidad de las políticas económicas iniciada en 2003, postcrisis económico-financiera-social-política de la argentina con una moneda apreciada, endeudamiento externo y un tipo de cambio que se hizo insostenible.
El Presupuesto 2014 tiene como objetivo fortalecer la actividad económica en base una equidad distributiva que pueda absorber la producción de bienes y servicios. Esto significa reforzar la industria nacional –recuperada– ante otros sectores industriales que buscan en la especulación su negocio de corto plazo, mientras la pequeñas y medianas empresas aportaron más del 50% de los cinco millones de puestos de trabajos creados, existen algunos industriales que quieren un ministro de economía representante de sus intereses como lo fue Martínez de Hoz, Rapanelli o Cavallo.
Ese tiempo fue dejado atrás, es la política la que orienta la dirección económica. Esta política económica se basa en la inversión en el área social, ciencia y tecnología e infraestructura.
La primera implica sostener las paritarias de 2014 y no caer en la idea de metas de inflación, reducir los niveles de informalidad en el trabajo en sí, actualización de la AUH, AUH ampliada, jubilación y pensiones, y sostener los niveles de cobertura jubilatoria (actualmente en el 93%).
Sostener, como política, la ampliación de recursos en las universidades nacionales para acompañar el desarrollo de futuros profesionales en formación.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Mito económico (Página/12-Cash): Superavit comercial y restricción externa.

Dólar alto y desarrollo.
Por Andrés Asiain y Lorena Putero

En las últimas décadas, la tesis de un tipo de cambio competitivo como herramienta para el desarrollo económico alcanzó cierto consenso en el ambiente de los economistas. A nivel internacional, la hipótesis parece verificada por la experiencia de economías asiáticas de rápido crecimiento como China, donde los bajos salarios en dólares constituyen un elemento central para atraer inversiones extranjeras hacia la producción de bienes industriales intensivos en empleo. En la Argentina, la política de dólar caro tuvo amplia aceptación tras el fracaso de la convertibilidad y el vertiginoso crecimiento económico que siguió a la crisis y devaluación de 2002. Desde esa óptica, la estrechez de dólares de los últimos años es consecuencia de la pérdida de competitividad cuya solución descansa en una fuerte devaluación.
Un punto importante que pasan por alto los promotores locales del dólar caro como puente hacia el desarrollo, es que la estructura económica de América latina difiere de la que predomina en las naciones asiáticas. En las exportaciones de la región predominan las materias primas, mientras que en las economías asiáticas prevalecen los bienes industriales. La diferencia no es trivial, ya que la producción primaria se basa en la explotación de un recurso natural cuya disponibilidad no depende del nivel del dólar. Así, la devaluación en la Argentina implica un incremento en la rentabilidad del ya rentable sector agroexportador, valorizando aún más las propiedades agrícolas en desmedro de la baratura de los alimentos y el poder de compra de los salarios. El impacto en las exportaciones es dudoso, ya que la producción primaria se encuentra limitada por una frontera agropecuaria cuya expansión excede la cuestión cambiaria: la superficie sembrada de soja se expandió a mayor velocidad a fines de los ’90 con el dólar barato y bajos precios internacionales, que entre 2003–2008, cuando el dólar y los precios internacionales fueron superiores.
El papel jugado por el valor del dólar en la dinámica del comercio exterior de la última década parece haber sido más modesto de lo que se suele pensar. A modo de ejemplo, si se mantienen fijos los precios de nuestras exportaciones e importaciones de bienes al nivel de 1993, los superávit de 2005 y 2006 son similares a los del último año de convertibilidad, y el balance comercial de bienes hubiera registrado déficit a partir de 2007. 
 

martes, 19 de febrero de 2013

En la Revista del Centro Cultural de la Cooperación: La ruta de la soja: Aportes para el entendimiento de la relación Argentina-China.

La ruta de la soja: Aportes para el entendimiento de la relación Argentina-China
Por Martin Burgos (Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche - Centro Cultural de la Cooperación).

En el inicio del siglo XXI, Argentina conoce un cambio importante en su comercio exterior, esencialmente por el peso creciente de los países como Brasil y China, que de a poco reemplazan a socios más tradicionales como los países europeos y Estados Unidos como los mayores destinos de las exportaciones y origen de las importaciones. Estos cambios, sin dudas, son el reflejo de las grandes transformaciones que está conociendo la economía mundial, que se traducen en reacomodamientos de todos los países en un nuevo contexto. En buena medida, los cambios que estamos presenciando se deben a la emergencia de la República Popular China como potencia económica mundial: este nuevo “taller del mundo” conoce una revolución industrial que modifica su estructura productiva interna, y se proyecta en su comercio exterior, colocándolo como el primer exportador de mercaderías del mundo, y el segundo importador. ¿Quien recuerda que hasta mediados de los años 80, sus exportaciones consistían por la mitad en productos primarios: petróleo y alimentos? Hoy las exportaciones chinas se componen de todo tipo de bienes industriales, no solo productos de consumo masivo (electrodomésticos, computadoras), sino también bienes de capital.
Desde nuestro continente, la faceta más conocida de esta nueva división internacional del trabajo que se desarrolla alrededor de China la constituyen sus importaciones de materias primas (alimentos, petróleo y minerales), que llegan desde regiones lejanas como África, América Latina, Medio Oriente y Oceanía. Nuestro país se encuentra en esa situación, la de proveedor de materias primas e importador de bienes industriales desde China. Varios autores ven en esa relación la reproducción de la relación desigual que Argentina mantenía con el Reino Unido durante el modelo agroexportador, algunos para criticarla y otros para alabarla. Los argumentos son variados, y pasan por el déficit de nuestro comercio bilateral, las inversiones directas realizadas por capitales chinos orientados exclusivamente hacia la explotación de los recursos naturales, y la dependencia de nuestro país respecto de la venta de soja hacia China.

lunes, 11 de febrero de 2013

En Infobae-Opinión: El problema no es el control de cambio.

Por Leandro Llorente y Estanislao Malic (Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche).

La discusión actual sobre las divisas se centra, al menos en el foro mediático, en el precio del dólar y los efectos negativos (principalmente sociales) del control del mercado cambiario. Mi intención es contextualizar este debate en un marco más amplio, tomando en cuenta la importancia que reviste para el crecimiento económico del país.
Antes que nada, vale la pena mencionar que el control de cambios ha sido una herramienta de política económica utilizada en el pasado por gobiernos de diversos colores políticos en contextos de incertidumbre cambiaria, con el fin de evitar que fueran puestas en peligro las reservas internacionales.
Las reservas, generalmente expresadas en divisa, no son más que la capacidad que tiene un país de intercambiar su trabajo local por productos y servicios fruto del trabajo extranjero. Un país que no posee divisas carece del medio para importar los bienes necesarios para su normal reproducción, incluso a pesar de contar con la capacidad de trabajo suficiente para hacerlo. De este modo, las divisas cumplen un rol similar al de cualquier bien que no se produce en el país, es decir, tienen una utilidad que va más allá del mero hecho de ser dinero. Así como es necesario importar medicamentos para curar enfermedades o computadoras para trabajar, las divisas cumplen la función de permitirnos importar. Esto se torna fundamental en un contexto de industrialización que depende de insumos producidos en el exterior, si bien no siempre es del todo tenido en cuenta por la opinión pública debido a otra característica de la economía nacional, que es su gran nivel de dolarización. Antes de proseguir con mi argumentación me parece conveniente hacer un breve paréntesis con respecto a las razones de dicha dolarización.
El sistema productivo nacional se encuentra lo suficientemente diversificado para no depender exclusivamente de las exportaciones primarias, pero no lo suficiente como para aprovisionarse en el medio local de todos los insumos necesarios para su funcionamiento. En adición, la industria requiere divisas que sólo pueden generarse en la cuantía suficiente en el sector agroexportador, el cual únicamente puede expandir su producción en tanto los precios internacionales sean favorables. Simultáneamente, el crecimiento económico motiva el aumento de la demanda interna de productos manufacturados, por lo que trae aparejado un aumento en las importaciones tanto de bienes terminados como de insumos para la industria nacional. Mientras los precios de los bienes primarios exportados se mantienen elevados, la entrada de divisas por exportaciones resulta suficiente para afrontar el incremento en las importaciones. El problema reside en que en la práctica los precios de las materias primas tienden a sufrir fluctuaciones mucho mayores a las de los productos industriales, lo que en períodos bajistas implica que la entrada de divisas por exportaciones sea inferior a la necesidad de los importadores. Este mecanismo operó en forma cíclica durante toda la segunda mitad del siglo XX y es la causa de fondo de todas las crisis externas que resultaron en fuertes devaluaciones del peso hasta los ’70. Durante la última dictadura y en la década de los ’90 se agregó a esta situación el fuerte endeudamiento externo.