Nuestro objetivo:

La cátedra nacional de economía política Arturo Jauretche busca recuperar la experiencia de las Cátedras Nacionales de los años setenta para pensar en clave nacional los grandes problemas económicos del país.

Visitas en total

Buscar dentro de la página:

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta cambiario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cambiario. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de marzo de 2014

En Infobae: No se puede hacer más lento.

Por Rodrigo López.

El ilusionista René Lavand solía rematar sus trucos de naipes diciendo “No se puede hacer más lento”. Hace unas semanas, Juan Carlos Fábrega, presidente del BCRA, hizo aparecer, como por arte de magia, una carta con la que logró frenar el culebrón cambiario de enero, cautivando a propios y extraños. En realidad, al igual que Lavand (quien también había sido bancario de joven), la carta que jugó Fábrega nunca había salido del mazo. La Comunicación “A” 5536 del BCRA, que obliga a los bancos a desprenderse de su posición en divisa o activos dolarizados del patrimonio neto que superen el 30% en cartera y el 10% en mercado de futuros, se encontraba en el mazo del BCRA desde marzo de 2003.
La medida se había creado mediante la comunicación “A” 3889, que establecía las mismas condiciones que la vigente en la actualidad. Por ese entonces, la economía argentina, si bien mostraba signos de recuperación en su nivel de actividad, aún no daba certezas en el mercado cambiario, signado por el default y la negociación de la deuda aún pendiente. Como todo truco de magia, tal primera parte consistió en “la promesa”. Se mostró en vigencia hasta que fue suspendida en mayo de 2005, mediante la comunicación “A” 4350. Esta segunda parte del truco fue “la desaparición”. Es el acto temerario que suscita la atracción de los espectadores. Aquella circular le soltó la cadena a los bancos, desafiándolos a adquirir todos los dólares que quisieran. En 2005, la entrada de dólares por comercio exterior no tenía contrapartida en la fuga financiera. Eran tiempos en que el BCRA trataba de que no se apreciara el tipo de cambio, y acaparaba divisas constituyendo el colchón de reservas para disuadir eventuales corridas contra el peso.
El asombro continuó con otra muestra de osadía: al finalizar ese mismo año, el gobierno utilizó cerca de 10.000 millones de dólares para cancelar por anticipado la deuda con el FMI. Sin temblar ni perder nunca la sonrisa, Felisa Miceli se sometió a que le serrucharan casi un tercio de las reservas para ganar autonomía frente al FMI. El riesgo de la medida no hacía más que mostrar la seguridad del gobierno en su programa económico. Efectivamente, al poco tiempo las reservas ya se habían recuperado. Los datos muestran que los bancos no cambiaron sustancialmente su tenencia de divisas en sus patrimonios. Es que por entonces había inversiones con mejores rendimientos.
A partir de 2007, con la crisis financiera internacional y la posterior pérdida de la batalla por las retenciones móviles frente al sector proveedores de divisas y de inflación, se desencadenó una fuga de capitales creciente que en parte sólo fue contenida improvisando un creciente control de cambios desde fines de 2011. Los dólares no egresaban, pero tampoco ingresaban al sistema. En 2013 no salió ni el viejo truco de la moratoria, nadie quiso poner sus dólares dentro de la galera para que sacaran Cedines, y nadie quiso subirse como blanco al escenario del BAADE siendo la AFIP el lanzador.
Para diciembre de 2013 se aceleró la depreciación de la moneda. En enero de 2014, las pérdidas de reservas del BCRA no podían contener la disparada del dólar en todas sus variantes. El gobierno había salido a decir que la depreciación que llevó al dólar a $8 pesos la había hecho el mercado (luego resultó ser una sola empresa) pero que estaban conformes, como si finalmente se hubiera dado con el justiprecio cambiario para la economía argentina.
 
Opinión completa: No se puede hacer más lento.

martes, 24 de septiembre de 2013

Entrevista sobre las compras con tarjeta en el exterior:

El Go­bier­no na­cio­nal de­be­ría qui­tar­le el ve­lo de ile­ga­li­dad al mer­ca­do cam­bia­rio se­cun­da­rio y au­men­tar el re­car­go a las com­pras con tar­je­tas de cré­di­to en el ex­te­rior, pa­ra evi­tar que los ar­gen­ti­nos "gas­ten dó­la­res ha­cien­do tu­ris­mo" en el ex­tran­je­ro, re­co­men­dó el eco­no­mis­ta he­te­ro­do­xo An­drés Asiain.
Pro­fe­sor de la Fa­cul­tad de Cien­cias Eco­nó­mi­cas de la UBA e in­te­gran­te de la Cá­te­dra Na­cio­nal de Eco­no­mía "Ar­tu­ro Jau­ret­che", Asiain se mos­tró par­ti­da­rio de su­bir el lla­ma­do "dó­lar tar­je­ta" en mo­men­tos en los que la ad­mi­nis­tra­ción na­cio­nal pre­ci­sa di­vi­sas pa­ra "sos­te­ner la ac­ti­vi­dad y el em­pleo", y evi­tar que el cre­ci­mien­to del país se vea li­mi­ta­do.
En una en­tre­vis­ta con No­ti­cias Ar­gen­ti­nas, el do­cen­te de la Uni­ver­si­dad de Bue­nos Ai­res con­si­de­ró que "no de­be­ría ser ile­gal el mer­ca­do pa­ra­le­lo", al tiem­po que des­ta­có la ne­ce­si­dad de que la Ar­gen­ti­na avan­ce ha­cia una eta­pa "su­pe­rior" del cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co: "La del de­sa­rro­llo", im­pul­san­do "cam­bios es­truc­tu­ra­les" en su an­da­mia­je pro­duc­ti­vo.
Asiain se ex­pre­só en es­tos tér­mi­nos en mo­men­tos en los que al­gu­nos tras­cen­di­dos se­ña­lan que el Go­bier­no es­ta­ría es­tu­dian­do la po­si­bi­li­dad de des­do­blar el mer­ca­do de cam­bios e in­cre­men­tar, des­pués de las elec­cio­nes le­gis­la­ti­vas del mes que vie­ne, el re­car­go del 20 por cien­to apli­ca­do a las com­pras con tar­je­tas de cré­di­to en el ex­te­rior.
"No de­be­ría ser ile­gal el mer­ca­do pa­ra­le­lo, de­be­ría ha­ber en to­do ca­so un mer­ca­do li­bre don­de se com­pren y ven­dan dó­la­res a pre­cio no ofi­cial, o sea que el Ban­co Cen­tral no su­mi­nis­tre los dó­la­res ahí, no te va a dar los dó­la­res a cin­co (pe­sos) y pi­co, pe­ro el que quie­ra com­prar­los a ocho o a nue­ve, que los com­pre y que no ten­ga que es­tar co­me­tien­do un ac­to ile­gal", opi­nó.
"Que el Es­ta­do pue­da in­ter­ve­nir (en el mer­ca­do se­cun­da­rio) pa­ra fre­nar co­rri­das o bur­bu­jas al­cis­tas o ba­jis­tas, pe­ro que no ten­ga que ser ile­gal, que sea un dó­lar fi­nan­cie­ro", con­ti­nuó, y agre­gó: "El Go­bier­no de­be­ría te­ner cier­tos me­ca­nis­mos de in­ter­ven­ción pa­ra ad­mi­nis­trar un dó­lar fi­nan­cie­ro y de es­pe­cu­la­ción".
Al mis­mo tiem­po, se ma­ni­fes­tó a fa­vor de au­men­tar el "dó­lar tar­je­ta pa­ra el tu­ris­mo en el ex­te­rior" y afir­mó: "A la eco­no­mía ar­gen­ti­na no le apor­ta que los ar­gen­ti­nos gas­ten dó­la­res en el ex­te­rior ha­cien­do tu­ris­mo".
"Si es­ta­mos en un mo­men­to crí­ti­co de ad­mi­nis­tra­ción del mer­ca­do de cam­bios pa­ra sos­te­ner la ac­ti­vi­dad y el em­pleo, que por lo me­nos sal­ga un po­co más ca­ro ha­cer tu­ris­mo afue­ra, ya que mu­chas ve­ces sa­le más ba­ra­to ir al ex­te­rior y pa­gar con tar­je­ta que ha­cer tu­ris­mo en el país", plan­teó.
"Val­dría la pe­na ele­var el dó­lar tar­je­ta", in­sis­tió, an­tes de ase­gu­rar que los ar­gen­ti­nos mues­tran una his­tó­ri­ca "de­pen­den­cia del dó­lar" co­mo re­fu­gio de va­lor por­que "fal­tan al­ter­na­ti­vas de aho­rro" en el país, más allá de los siem­pre fres­cos re­cuer­dos de las de­pre­cia­cio­nes del pe­so ocu­rri­das en las úl­ti­mas dé­ca­das.

lunes, 22 de julio de 2013

En Tiempo Argentino: A pesar de los buenos precios globales, la actividad rural tributa cada vez menos.

Por Martin Ferreyra (Tiempo Argentino).
 
El informe resalta que el peso de los impuestos vinculados a la producción agropecuaria representa el 5,5% del PBI, cifra que viene bajando desde 2003, mientras que otros ingresos fiscales, como Seguridad Social, ganaron en importancia.
El autor del informe, Ernesto Mattos, señaló que "la presión tributaria no existe". En esa línea, el economista explicó a Tiempo Argentino que "la supuesta presión hay que relacionarla con el valor de la tierra, porque de cada 100 pesos que entran a las arcas de la provincia de Buenos Aires, el Impuesto Inmobiliario Rural paga 2 pesos". Mattos agregó que "en estos últimos diez años el valor de la tierra creció 580% (en 2012 costaba U$S 18 mil la hectárea) con lo que su valor patrimonial se multiplicó por cinco sin que los impuestos se modificaran: paga más el vecino que tiene un departamento en La Plata que un terrateniente de la provincia de Buenos Aires", afirmó el especialista del CEMOP.
La estrategia, según el investigador del CEMOP, es "el desfinanciamiento del Estado". Así, "estos últimos meses buscaron generar expectativas de devaluación, querían llevar el dólar a 10 pesos y así presionar al Estado en la dirección de una política antipopular. Federico Sturzenegger (economista, titular del Banco Ciudad y dirigente del PRO) decía que el atraso cambiario era del 30%", recordó Mattos.
Al margen de las críticas de las patronales ("Hasta De Angeli reconoció la cosecha récord"), el autor del informe apuntó que "nos estamos acercando a las metas del programa 2020; el componente de soja viene creciendo y el trigo subió un 25% más en esta campaña". El tema, advirtió, "va a pasar por esta organización entre los productores de soja y los comercializadores de granos y como van a hacer lobby para presionar". El beneficio, según el especialista, "es simple, el comercializador de granos duplica su poder adquisitivo porque si hay una devaluación puede comprar campos; los sectores más concentrados de la industria traen los dólares de afuera y compran cuanta empresa quieren para concentrar más", concluyó. 

lunes, 17 de junio de 2013

En el suplemento Cash (Informe especial): El capital...

Por Andrés Asiain y Agustín Crivelli (Economistas del Iihes-Conicet)

Durante los años noventa se fomentó la venta de empresas públicas y privadas nacionales a capitales extranjeros para que ingresen dólares con el objetivo de sostener el régimen de convertibilidad. Sin embargo, con el paso del tiempo, las utilidades y dividendos que las empresas extranjeras remiten al exterior comenzaron a pesar cada vez más en el sentido contrario. Así, el fuerte crecimiento económico de los últimos años generó un incremento de magnitud en la remisión de utilidades y dividendos, que pesan cada vez más sobre el balance cambiario. Según datos del Banco Central, entre 2003 y 2011 cerca de 22.000 millones de dólares fueron remitidos al exterior por las empresas extranjeras.
En 2012, las regulaciones cambiarias dispuestas por el gobierno nacional paralizaron totalmente ese egreso, abriendo un interrogante sobre cómo se reconfigurará la dinámica del capital extranjero en la economía argentina. Un cambio en la legislación puede institucionalizar algunas de las nuevas regulaciones que, de forma informal, comenzaron a aplicarse, tanto en lo que respecta a la limitación de la remisión de capitales como a otros aspectos vinculados con el nivel de integración con la economía nacional en materia de proveedores, desarrollo tecnológico y balance de divisas a nivel firma. A continuación se presenta un breve resumen del marco legal que hoy regula la actividad del capital extranjero en Argentina.

La Ley

El Decreto Ley 21.382 de Inversiones Extranjeras, aún vigente, fue producto de la gestión de José Alfredo Martínez de Hoz. Reemplazando la Ley de Radicaciones Extranjeras (Ley 20.557), la norma de la dictadura anuló un importante número de regulaciones sobre los capitales extranjeros que ingresaban al país.
Entre los cambios introducidos se eliminaron las restricciones al capital extranjero de instalarse en sectores económicos y áreas geográficas consideradas sensibles a la seguridad nacional. Se eliminaron requisitos ambientales y sociales, así como de contratación de mano de obra nacional, y transferencia de tecnología. Se proclamó una ficticia independencia jurídica entre la casa matriz y la subsidiaria, que fue utilizada para evadir el pago de impuestos remitiendo utilidades en forma encubierta a través del dibujo de los precios intra-firma de importación y de exportación, o fingiendo el pago de intereses por autopréstamos.

Informe especial completo: El capital...

lunes, 20 de mayo de 2013

Mito económico (Página/12-Cash): Competitividad del tipo de cambio.

“Hay que devaluar”
Por Andres Asiain y Lorena Putero.

Hace pocos días, el presidente del Banco de la Ciudad de Buenos Aires propuso una brusca devaluación. De esa manera expresó la opinión de políticos, economistas y dirigentes empresariales de la industria y del agro, desde el ex titular de la UIA hasta la opositora Mesa de Enlace. Los impulsores de la devaluación sostienen que la inflación interna avanzó más rápido que el precio de las monedas extranjeras durante los últimos años, dando lugar a una menor competitividad y una reducción del superávit comercial. El consecuente atraso cambiario y el temor a su corrección dispararon la compra preventiva de dólares en el mercado oficial y, una vez impuestos los controles, en el mercado paralelo dando impulso al alza de su cotización.
Para contrarrestar el lobby devaluacionista vale analizar el supuesto atraso cambiario. Si bien es cierto que nos venimos encareciendo frente a los Estados Unidos hasta alcanzar un nivel de cambio real similar al de 2001 (descontando las inflaciones en ambos países –y tomando para Argentina la medida por las provincias–), hay que tener en cuenta que durante ese período el país del Norte ensayó una importante desvalorización de su moneda. Es por ello que respecto de nuestros principales socios la situación es mucho más holgada, siendo que frente a Brasil, principal competidor y mercado nuestros de empresarios, la competitividad es hoy un 90 por ciento superior de la que regía a finales de la convertibilidad. Además, desde el fortalecimiento de los controles en julio del año pasado, la devaluación oficial aceleró su pauta revirtiendo la tendencia a la apreciación por una lenta depreciación frente a casi todas las monedas.
Por otro lado, la reducción del superávit comercial no se explica por el retraso cambiario, sino por el acelerado crecimiento de nuestra economía y su extrema dependencia de insumos y maquinarias importadas donde sobresale la necesidad de importar combustibles por unos 10.000 mil millones de dólares anuales. Una brusca devaluación en nada solucionaría esa situación, siendo que las importaciones no esenciales ya se encuentran restringidas por la administración comercial y la sustitución de las demás no se realiza de un día para el otro por una coyuntural alza de sus precios. Por otra parte, las exportaciones están compuestas centralmente de productos que ya son muy competitivos con el tipo de cambio actual, como las del complejo soja, donde el impacto de la devaluación se expresará en la generación de rentas extraordinarias sin efectos apreciables sobre las cantidades exportadas.

jueves, 9 de mayo de 2013

En infobae: El dólar libre cerró a $10,45 y la brecha con el oficial ya trepó a 100%

La divisa se disparó 37 centavos en el mercado paralelo, mientras que el dólar oficial subió un centavo y cotiza a $5,22. Los operadores esperaban otro salto tras el lanzamiento de los nuevos bonos.
Los anuncios del equipo económico para blanquear dólares y capitalizar el ahorro privado no calmaron el mercado cambiario. Es que la cotización libre de la divisa norteamericana subió 37 centavos hasta $10,45, luego de haber cerrado el martes a 10,08 pesos. Sólo el 20 de marzo de este año hubo una suba más pronunciada, de 48 centavos.
De esta forma, la brecha con la divisa en el circuito oficial, a $5,22, alcanzó por primera vez es del 100,2 por ciento.
Los operadores esperaban que la moneda continuara con su carrera alcista, debido a la probabilidad que aquellas personas que necesiten "blanquear" pesos se vuelquen al mercado paralelo con el objetivo de conseguir los dólares para el nuevo bono.

Opinan los expertos

Por su parte, Ernesto Mattos economista de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, refirió a Infobae que "el déficit fiscal cerró en un 1% del PBI y en la Unión Europea se permite un 3% de déficit fiscal respecto del PBI, así que no estamos fuera de los estándares internacionales, entonces por ahí no pasa el problema. Creo que hay que impulsar la inversión pública y el Plan Procrear es un incentivo al sector inmobiliario y de la construcción, que también mueve la economía argentina".
Agustín D’Attellis, quien también responde a la corriente económica de la Gran Makro, dijo que "hay una realidad, que es que hay una carencia de alternativas de ahorro en pesos y ahí hay una asignatura pendiente. Me parece que el tema se está abordando, a partir de la reforma del Mercado de Capitales y algunas medidas del Banco Central relativas al redireccionamiento del crédito. Entonces muchos ahorristas encuentran como única alternativa al dólar, pero cuidado, que estos precios están inflados y pueden terminar perdiendo plata", expresó.

La situación cambiaria continúa preocupando a los especialistas, debido a la poca profundidad de los cambios previstos en la política económica, en medio de la escalada del dólar paralelo. El ex presidente del Banco Central Aldo Pignanelli explicó que "el problema de que suba el dólar paralelo es que refleja los desequilibrios de la economía argentina, que tiene un déficit fiscal que crece, una fuerte emisión de moneda durante mucho tiempo y que el peso no es confiable". A su vez, el ex viceministro de Economía Jorge Todesca planteó sobre los dichos de la Presidente: "El Gobierno dice lo que no va a hacer y debería decirnos qué va a hacer por contener la inflación. "Si no hace eso el atraso va a continuar, al igual que los controles y vamos a tener una economía sin crecimiento económico", auguró.


Nota completa: El dólar libre cerró a $10,45 y la brecha con el oficial ya trepo a 100%. 

jueves, 25 de abril de 2013

En el Diario BAE: Control de cambio e inflación.

Destacan que los controles de cambio evitaron una aceleración inflacionaria.
 
Andrés Asiain destacó el “escaso impacto que la disparada del dólar paralelo evidencia en materia de precios”, a la vez que advirtió que puede generar “rentabilidades especulativas que pueden afectar algunas decisiones económicas, como la concreción de inversiones productivas e inmobiliarias.
En este contexto, Asiain propone “implementar una serie de regulaciones para estabilizar el dólar paralelo diluyendo el clima de incertidumbre generado en su entorno y evitando corridas en el mismo que generan elevadas ganancias mediante la especulación”.
En su informe “La disparada del dólar paralelo, ¿impacta en la formación de precios?”, el economista plantea que la regulación para la compra de dólares “buscó evitar la pérdida masiva de reservas ante una corrida cambiaria que amenaza la estabilidad económica y podría haber forzado una abrupta devaluación, con su previsible impacto regresivo sobre los ingresos de las mayorías”.
 

lunes, 11 de febrero de 2013

En Infobae-Opinión: El problema no es el control de cambio.

Por Leandro Llorente y Estanislao Malic (Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche).

La discusión actual sobre las divisas se centra, al menos en el foro mediático, en el precio del dólar y los efectos negativos (principalmente sociales) del control del mercado cambiario. Mi intención es contextualizar este debate en un marco más amplio, tomando en cuenta la importancia que reviste para el crecimiento económico del país.
Antes que nada, vale la pena mencionar que el control de cambios ha sido una herramienta de política económica utilizada en el pasado por gobiernos de diversos colores políticos en contextos de incertidumbre cambiaria, con el fin de evitar que fueran puestas en peligro las reservas internacionales.
Las reservas, generalmente expresadas en divisa, no son más que la capacidad que tiene un país de intercambiar su trabajo local por productos y servicios fruto del trabajo extranjero. Un país que no posee divisas carece del medio para importar los bienes necesarios para su normal reproducción, incluso a pesar de contar con la capacidad de trabajo suficiente para hacerlo. De este modo, las divisas cumplen un rol similar al de cualquier bien que no se produce en el país, es decir, tienen una utilidad que va más allá del mero hecho de ser dinero. Así como es necesario importar medicamentos para curar enfermedades o computadoras para trabajar, las divisas cumplen la función de permitirnos importar. Esto se torna fundamental en un contexto de industrialización que depende de insumos producidos en el exterior, si bien no siempre es del todo tenido en cuenta por la opinión pública debido a otra característica de la economía nacional, que es su gran nivel de dolarización. Antes de proseguir con mi argumentación me parece conveniente hacer un breve paréntesis con respecto a las razones de dicha dolarización.
El sistema productivo nacional se encuentra lo suficientemente diversificado para no depender exclusivamente de las exportaciones primarias, pero no lo suficiente como para aprovisionarse en el medio local de todos los insumos necesarios para su funcionamiento. En adición, la industria requiere divisas que sólo pueden generarse en la cuantía suficiente en el sector agroexportador, el cual únicamente puede expandir su producción en tanto los precios internacionales sean favorables. Simultáneamente, el crecimiento económico motiva el aumento de la demanda interna de productos manufacturados, por lo que trae aparejado un aumento en las importaciones tanto de bienes terminados como de insumos para la industria nacional. Mientras los precios de los bienes primarios exportados se mantienen elevados, la entrada de divisas por exportaciones resulta suficiente para afrontar el incremento en las importaciones. El problema reside en que en la práctica los precios de las materias primas tienden a sufrir fluctuaciones mucho mayores a las de los productos industriales, lo que en períodos bajistas implica que la entrada de divisas por exportaciones sea inferior a la necesidad de los importadores. Este mecanismo operó en forma cíclica durante toda la segunda mitad del siglo XX y es la causa de fondo de todas las crisis externas que resultaron en fuertes devaluaciones del peso hasta los ’70. Durante la última dictadura y en la década de los ’90 se agregó a esta situación el fuerte endeudamiento externo. 

lunes, 12 de noviembre de 2012

En Tiempo Argentino.

Un agujero fiscal en el sistema tributario.
Por Andrés Asiain (Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche)
 
El esquema tributario argentino presenta muchos agujeros fiscales que son utilizados por los sectores de mayores recursos para evitar tributar. Uno de ellos es la exención del pago del Impuesto a las Ganancias obtenidas por operaciones financieras (compra-venta de acciones, bonos, etc).
Esa exención es aprovechada por sectores minoritarios en número, pero no en montos de ingresos, para armar esquemas patrimoniales distribuidos en una telaraña de sociedades (muchas de ellas registradas en paraísos fiscales del exterior) que permiten eludir las cargas impositivas que sí tiene que pagar un trabajador que cobra un sueldo en blanco que supera el mínimo no imponible de ganancias.
Adicionalmente, hay que tener en cuenta que ese comportamiento alienta comportamientos corto placistas en el empresariado nacional que tiene facilidades fiscales para vender su empresa hoy –capitalizando ganancias futuras sin tributar– en lugar de permanecer al frente de su empresa y obtener rendimientos mediante la gestión (que sí están alcanzados por el cobro de impuestos).
La desnacionalización empresaria de las últimas décadas permitió a muchas familias locales obtener elevadas ganancias patrimoniales que no fueron alcanzadas por ningún tributo.
Por otro lado, y frente a quienes argumentan que este tipo de operaciones puede desalentar el ahorro en instrumentos financieros locales contribuyendo a la fuga del excedente hacia el dólar, la medida puede ser acompañada de un impuesto a la compra de activos en moneda extranjera.
Ello puede permitir, adicionalmente, reglamentar el mercado ilegal del dólar y establecer –mediante las diferentes tasas impositivas que se cobren según el motivo de la adquisición de la divisa– una estela de cotizaciones acorde a determinados objetivos de la política económica.
De paso se genera un mercado cambiario con reglas claras, que evita arbitrariedades y molestias inútiles en algunos sectores de nuestra sociedad.

miércoles, 17 de octubre de 2012

En Telam: Destacan la fluidez en operaciones del cambiario.

Buenos Aires, 15 de octubre (Télam).- El economista Andrés Asiaín, profesor de la Cátedra Nacional de Economía "Arturo Jauretche" (de la UBA), destacó la fluidez actual en el mercado cambiario, al precisar que "en la primera mitad de 2012 el Banco Central vendió 74.000 millones de dólares (casi 40% para pagar importaciones), frente a 62.000 millones en enero-junio de 2011". El economista señaló hoy a Télam que "se priorizó el uso de las divisas para importación de insumos y maquinarias indispensables, para el sostenimiento de la producción interna y para el pago de vencimientos de deuda externa". "El sentido principal de las medidas fue contrarrestar la merma en el ingreso de divisas, por la crisis internacional, y evitar que una permanente salida de capitales iniciada en 2007 y acelerada a mediados del año pasado terminara afectando las reservas del Banco Central", interpretó Asiaín. "En definitiva -añadió- lo que se busca es evitar que una desestabilización causada por la demanda excesiva de divisas afecte la actividad económica". El economista consideró además que "al restringir importaciones que compiten con la producción interna, se evita que empresas pequeñas y medianas deban cerrar sus puertas al no poder competir con bienes externos a precio de remate". Sin afectar a destinos como el turismo, las limitaciones en la compra de divisas para atesoramiento, agregó Asiaín, "sólo afectan a la economía en negro, o más bien la encarecen". El economista afirmó que como contracara de ciertos controles en el mercado de cambios, "se preserva el acceso al empleo, el ingreso y el consumo popular". En cuanto a los canales para el ahorro en pesos, el profesor de la UBA remarcó que "los plazos fijos han venido pagando más que el dólar", mientras los bonos públicos nacionales o provinciales "pagan bien en el mediano plazo, más allá de las fluctuaciones". Propuso, no obstante, "trabajar sobre el sistema financiero, para evitar que los bancos paguen tasas bajas por los depósitos de pequeños inversores y presten en condiciones usurarias al consumo de corto plazo".- (Télam) dvs-jgm-mag 15/10/2012 12:57