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La cátedra nacional de economía política Arturo Jauretche busca recuperar la experiencia de las Cátedras Nacionales de los años setenta para pensar en clave nacional los grandes problemas económicos del país.

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lunes, 17 de junio de 2013

En el suplemento Cash (Informe especial): El capital...

Por Andrés Asiain y Agustín Crivelli (Economistas del Iihes-Conicet)

Durante los años noventa se fomentó la venta de empresas públicas y privadas nacionales a capitales extranjeros para que ingresen dólares con el objetivo de sostener el régimen de convertibilidad. Sin embargo, con el paso del tiempo, las utilidades y dividendos que las empresas extranjeras remiten al exterior comenzaron a pesar cada vez más en el sentido contrario. Así, el fuerte crecimiento económico de los últimos años generó un incremento de magnitud en la remisión de utilidades y dividendos, que pesan cada vez más sobre el balance cambiario. Según datos del Banco Central, entre 2003 y 2011 cerca de 22.000 millones de dólares fueron remitidos al exterior por las empresas extranjeras.
En 2012, las regulaciones cambiarias dispuestas por el gobierno nacional paralizaron totalmente ese egreso, abriendo un interrogante sobre cómo se reconfigurará la dinámica del capital extranjero en la economía argentina. Un cambio en la legislación puede institucionalizar algunas de las nuevas regulaciones que, de forma informal, comenzaron a aplicarse, tanto en lo que respecta a la limitación de la remisión de capitales como a otros aspectos vinculados con el nivel de integración con la economía nacional en materia de proveedores, desarrollo tecnológico y balance de divisas a nivel firma. A continuación se presenta un breve resumen del marco legal que hoy regula la actividad del capital extranjero en Argentina.

La Ley

El Decreto Ley 21.382 de Inversiones Extranjeras, aún vigente, fue producto de la gestión de José Alfredo Martínez de Hoz. Reemplazando la Ley de Radicaciones Extranjeras (Ley 20.557), la norma de la dictadura anuló un importante número de regulaciones sobre los capitales extranjeros que ingresaban al país.
Entre los cambios introducidos se eliminaron las restricciones al capital extranjero de instalarse en sectores económicos y áreas geográficas consideradas sensibles a la seguridad nacional. Se eliminaron requisitos ambientales y sociales, así como de contratación de mano de obra nacional, y transferencia de tecnología. Se proclamó una ficticia independencia jurídica entre la casa matriz y la subsidiaria, que fue utilizada para evadir el pago de impuestos remitiendo utilidades en forma encubierta a través del dibujo de los precios intra-firma de importación y de exportación, o fingiendo el pago de intereses por autopréstamos.

Informe especial completo: El capital...

miércoles, 28 de noviembre de 2012

En el IV Seminario Internacional de América Platina.

Hoy a las 18hs Andres Asiain (Docente de la UBA y la Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche) participará del Seminario Internacional América Platina. Debatiendo sobre “Economía e Integración regional en el contexto de la crisis global” junto a Mónica María Arroyo (USP-Brasil); Alejandro Balazote (FFyL-UBA) y Daniel Heyman (FCE-UBA). 
En el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, Av. Corrientes 1543.
El programa completo se puede descargar en: http://seminariointernacional2012.blogspot.com.ar/

jueves, 20 de octubre de 2011

Hacia un proteccionismo regional


Por Andrés Asiain1


El establecimiento de un tipo de cambio competitivo ha sido uno eje de la política económica a partir del fin de la convertibilidad. El tipo de cambio depreciado ha sido también, la principal herramienta utilizada para fomentar la capacidad de la industria argentina de competir con la producción de otros países. Ello es así porque un dólar caro significa que son caros también los productos importados. De esta manera, la devaluación del peso encarece el precio local de los bienes industriales producidos en el extranjero, permitiendo que los bienes producidos localmente tengan mayores chances de competir con ellos.
Sin embargo, desde hace algunos años a esta parte, diversos voceros del mundo industrial han sostenido que esa competitividad ha mermado por el impacto en los costos de los aumentos salariales que no fueron acompañados de una devaluación proporcional del peso. ¿Es esto así? ¿Puede hacerse algo para mantener la competitividad que no signifique devaluar y reducir salarios?
En primer lugar, hay que señalar que el tipo de cambio real de la industria argentina se encuentra en sus máximos niveles históricos. Si uno observa el tipo de cambio real mayorista con los principales socios comerciales (Brasil, EEUU, Unión Europea y China) ponderado por su participación en las importaciones argentinas, se llega a la conclusión de que los productos importados son aproximadamente un 80% más caros que los locales en comparación a los precios relativos de finales de la convertibilidad.
La mayor competitividad cambiaria se debe a la fuerte apreciación del real, que ha encarecido los precios de los bienes brasileños en relación a los argentinos en aproximadamente un 150% respecto a los niveles del 2001. La fuerte apreciación del real ha permitido a la Argentina compensar la pérdida de competitividad con otros países, especialmente China y. en menor medida, los Estados Unidos.
En segundo lugar, los costos laborales en la industria argentina comparados con los precios mayoristas de los principales países competidores, se han reducido casi a la mitad de lo que representaban en 2001. Y ello se ha logrado en simultáneo a un incremento de los salarios reales de los obreros de la industria de más de un 60% respecto a los niveles de fines de la convertibilidad. Pero, ¿cómo pueden haber disminuido los costos laborales y haber aumentado los salarios reales al mismo tiempo?
Las razones son varias. Por un lado, el costo de la canasta de consumo, que es la que se interesa al trabajador, ha aumentado casi un 85% menos que el precio en pesos de los bienes importados (que es el que interesa cuando se mide la competitividad precio). La política de retenciones, la pesificación de las tarifas y los subsidios a los servicios públicos, son algunas de las herramientas que permitieron este incremento de los salarios reales sin afectar la competitividad industrial.
Otro aspecto que permitió la reducción de los costos laborales en la industria ha sido el fuerte incremento de la productividad laboral. El producto industrial por trabajador se ha incrementado en casi un 65% en los últimos 10 años reduciendo considerablemente el costo salarial por unidad de producto.
Ahora bien, estos datos promedios no alcanzan para pintar todo el panorama. Existen sectores específicos donde la competitividad cambiaria se ha deteriorado y los costos laborales se tornan significativos. Ello es especialmente cierto para algunos sectores intensivos en mano de obra que compiten con productos de origen chino. Sin embargo, no es lógico intentar resolver los problemas de ese sector con una fuerte devaluación del peso. La política cambiaria es una herramienta demasiado tosca para políticas sectoriales. Sus efectos redistributivos e inflacionarios pueden ser demasiado costosos en relación a los beneficios de competitividad puntual que pueda brindar.
Una posible alternativa es buscar acuerdos regionales que permitan elevar la protección frente a la competencia extra zona. El contexto de fuerte apreciación del real puede ser una buena oportunidad para convencer al Brasil de una política comercial más proteccionista a nivel MERCOSUR. Y ello puede ser una buena herramienta de defensa de la industria latinoamericana frente a la previsible avalancha de productos extranjeros que suele acompañar los contextos de crisis en el mercado mundial.
Sin embargo, para que el proteccionismo regional beneficie a todos y no sea simplemente un instrumento de penetración comercial verde amarillo, debe ser negociado en simultáneo con acuerdos para balancear el comercio intra zona. Especialmente en el caso de nuestro país que muestra, año a año, abultados déficits comerciales con el vecino país.

1 Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche.

lunes, 22 de agosto de 2011

La Jauretche en el I Congreso de Jóvenes Economistas Heterodoxos.

c) Integración económica regional: 
La integración económica entre los miembros del bloque de UNASUR es uno de los pilares 
fundamentales de la consolidación de un modelo productivo con inclusión social. En un mundo 
donde la hegemonía unipolar está cada vez más en crisis, las alternativas de integración abren 
nuevas posibilidades para los países emergentes
SABADO 10: 30 AM junto al compañero Lic. Federico Castelli de la Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche, estuvieron la  Dra. María Eugenia Martin; el Lic. Tomás Manzur, y el Lic. Juan Cruz Contreras

lunes, 14 de febrero de 2011

Temas para el debate: Más allá del viento de cola.

martes, 4 de enero de 2011

Los términos económicos de la integración regional.

Por Martín Burgos*

No es raro ver algunos analistas -incluso ideológicamente ubicados en el campo progresista- sostener la bondades de la integración regional, pero a la hora de ponerla en términos económicos se refieren a la ecuación integración económica = liberalización comercial. Pero veamos el caso del MERCOSUR, integración económica que se podría calificar de exitosa, y miremos un poco la forma en la cual se realizaron los intercambios. El éxito económico del MERCOSUR se debe en gran parte a la evolución del sector automotriz. No por casualidad, ese sector es de los últimos que beneficia de una política sectorial cuyo contenido núcleo es el intercambio desigual, una forma de intercambio alternativa al libre comercio y prohibida por la OMC.

* Docente de la Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche e investigador del Centro Cultural de la Cooperación.

Nota competa: Blog SurDesarrollo.