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La cátedra nacional de economía política Arturo Jauretche busca recuperar la experiencia de las Cátedras Nacionales de los años setenta para pensar en clave nacional los grandes problemas económicos del país.

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domingo, 19 de julio de 2015

En Cash - Página 12: "Síndrome de riqueza prematura"

Por Andrés Asiain

El último libro del economista Eduardo Levy Yeyati plantea “una explicación psicológica a la decadencia económica argentina”. De acuerdo al ex funcionario del BCRA durante el gobierno de Duhalde, “la Argentina fue rica demasiado pronto, a principios del siglo pasado, y luego dejó de serlo”. Ello generó un “síndrome de frustración” que se manifiesta en un “rentismo cortoplacista y un desdén por el esfuerzo”, una alta “propensión al consumo de las clases medias” y “la contracara de nuestra escasa capacidad de ahorro”.

Según el profesor de la UBA, la escasa frugalidad se traduce en “la dependencia de las transferencias y subsidios del gobierno” y nos lleva “al endeudamiento externo, a la dependencia del capital extranjero y a la violencia de los ciclos financieros”. También se vincularía con “nuestra relación conflictiva con las instituciones” que se evidencia en “el auto en doble fila, el perro en el arenero de la plaza, el trapito o el mantero o el restaurante en la vereda” como en la “aceptación social de la corrupción”.

Al respecto, es sabido que las hipótesis psicológicas son imposibles de refutar, hecho que ha llevado a algunos ortodoxos de la filosofía de las ciencias a considerar a la psicología como un pseudo-ciencia. Es por ello que más que refutar la hipótesis en cuestión, intentaremos acercar otras posibles explicaciones. Comenzando por la tendencia al “rentismo cortoplacista” pareciera corresponderse a una tendencia global en un mundo donde el capital financiero impone su lógica por sobre el productivo. Algo similar puede señalarse de la corrupción, que abunda en países de todo nivel de desarrollo. Tampoco la “propensión al consumo de las clases medias” parece una característica autóctona en la era de las “sociedades de consumo”. Al respecto, los estructuralistas señalaban a la imitación de pautas de consumo primermundistas en economías con aparatos productivos del mundo tercero, como una de las explicaciones claves del subdesarrollo. [...]

Mito completo AQUI

lunes, 10 de junio de 2013

Mito económico: Tratados de Libre Comercio.

Impacto de la reducción de aranceles y apertura económica.

Por Andrés Asiain y Lorena Putero

A casi ocho años del hundimiento del ALCA en las costas marplatenses, los apóstoles regionales del liberalismo no cejan en su esfuerzo por salir a flote. Comenzaron impulsando la firma de Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y diversas naciones del sudeste asiático por países como México, Colombia y Chile, que a partir de allí fueron catalogados como buenos muchachos dignos de la alabanza mediática y del favor de los organismos internacionales. Ahora buscan diluir las posibilidades de una integración económica regional, al fomentar la firma de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea que acentuaría las divisiones en el interior del bloque sudamericano y alejaría la posibilidad de supervivencia de gran parte de su aparato industrial.
Los argumentos en favor de la firma de dichos tratados son tan viejos como el liberalismo económico, y remontan a autores clásicos como Adam Smith y David Ricardo. En pocas palabras, la rebaja mutua de aranceles permitiría a cada país incrementar las ventas externas y la producción de aquello en que es más competitivo, importando barato aquello en lo que lo es menos. De esa manera, según los promotores de esos acuerdos, el nivel de ingreso real de cada nación se incrementaría, permitiendo mejorar el nivel de vida de sus respectivos habitantes. Quienes, en cambio, insistan en fomentar el proteccionismo, perderán mercados externos y se verán obligados a disminuir la producción en aquellos sectores en que son más competitivos, viéndose obligados a sustituir los productos importados por nacionales de peor calidad y mayor precio, empobreciendo sus economías y a sus habitantes.