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La cátedra nacional de economía política Arturo Jauretche busca recuperar la experiencia de las Cátedras Nacionales de los años setenta para pensar en clave nacional los grandes problemas económicos del país.

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sábado, 5 de abril de 2014

Portal de Noticias Política Argentina: Etapa de sintonía fina y distribución del ingreso.

Por Ernesto Mattos.

Como había anunciado en su momento gobierno la etapa de sintonía fina continua su marcha. Como lo explicara el economista Nicolás Zeolla del CESO, existieron tres etapas para el tratamiento de los subsidios:
-2003 a 2006, donde se congelaron tarifas y se implementaron subsidios horizontales al consumo -más consumo, más subsidio percibo- para sostener los niveles de demanda, expandir el mercado interno y salir rápidamente de la crisis de 2001.
-La segunda etapa es la de 2007, cuando se intentó realizar una revisión del esquema anterior pero no se pudo por la crisis internacional y el alza en el precio del petróleo, se avanzo con políticas de concientización de la demanda (PUREE).
-Desde 2008 hasta la actualidad, la política de subsidios intentó avanzar sobre la equidad distributiva, se aumentaron tarifas a los grandes consumidores residenciales y comerciales e industriales.
La primera etapa estuvo signada por las negociaciones ante el FMI y su pedido de aumento de tarifas. La segunda etapa coincidió con el accionar de los grupos industriales concentrados, y vinculados a la salida de capitales, que junto a la alianza agrario-financiera y de la construcción presionaron para desestabilizar, principalmente durante el año 2013, tras el recrudecimiento de la administración de la divisa en noviembre de 2011. El año 2012 hubo una desaceleración económica que cerro con un crecimiento económico de 1,9%.
En sí las industrias mantienen el subsidio, los comercios verán incrementado su factura hasta $6 por día, aunque ellas mismas atenten contra su propia demandan, porque está en juego otra cosa. Las industrias concentradas durante esta década tuvieron una forma de acumulación de capital vinculado a la compra de dólares. Prefieren tener activos –en el exterior- en dólares que reinvertirlos en el proceso productivo.
Las obras entre 2003 y 2014 fueron por casi $92.500 M de los cuales el 78% las realizo el Estado Nacional, aunque la inversión privada no acompaño este proceso, no estuvo a la altura de las circunstancias; proceso que a partir de 2008 se acelero ante la crisis financiera en un contexto de recesión internacional, al igual que crecía la idea de sectores económicos que apostaban a un crisis socio-económica para recuperar los dólares que habían fugado al exterior. Por ello el Estado Nacional a través de fuertes inversiones en infraestructura, obra pública y transferencias sociales comenzó a mostrar los primeros déficits fiscales como % del PBI: -0,6% (2009); 0,2% (2010); -1,6% (2011); -2,4% (2012); y -2,2% (2013).

lunes, 6 de enero de 2014

En el Suple-Eco (Tiempo Argentino): Déficit fiscal: 30 años de democracia.

Para muchos economistas tanto la emisión como el déficit fiscal han sido los culpables no sólo de la inflación galopante sino también de todos los males argentinos. 

Por Ernesto Mattos.

En el periodo de convertibilidad el déficit fiscal como porcentaje del PIB, fue en promedio, superior al -2,6%, con picos del -5,6% en el año 2001. De ello se desprende una pregunta ¿Cómo podría convivir un déficit por encima de los -3% con una tasas anuales de inflación casi nulas? Será que la simple causalidad se refutaba por si misma.
De 21 de los 30 años la Argentina ha convivido con déficit fiscal, salvo en dos ocasiones: un año de superávit fiscal (1993) y seis (2003-2010); los años posteriores a 2008 muestran una fuerte reducción de superávit fiscal hasta el año 2011 (-1,7%), 2012 (-1,2%) y 2013 (-2,2%) que son negativos. Pero estos saldos negativos coinciden con un momento crítico del sistema capitalista que hizo implosión en 2008. En este sentido el efecto indirecto de la crisis no afectó en demasía el desenvolvimiento económico argentino, pero sí se hizo necesaria una fuerte inversión pública y una contención social (subsidios sociales y económicos) que tuvieron como consecuencia mantener una tasa de desocupación, finalizando el 2013, del 6,8%. 

Nota de opinión completa: Déficit fiscal: 30 años de democracia.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Mito económico (Página/12-Cash): Superavit comercial y restricción externa.

Dólar alto y desarrollo.
Por Andrés Asiain y Lorena Putero

En las últimas décadas, la tesis de un tipo de cambio competitivo como herramienta para el desarrollo económico alcanzó cierto consenso en el ambiente de los economistas. A nivel internacional, la hipótesis parece verificada por la experiencia de economías asiáticas de rápido crecimiento como China, donde los bajos salarios en dólares constituyen un elemento central para atraer inversiones extranjeras hacia la producción de bienes industriales intensivos en empleo. En la Argentina, la política de dólar caro tuvo amplia aceptación tras el fracaso de la convertibilidad y el vertiginoso crecimiento económico que siguió a la crisis y devaluación de 2002. Desde esa óptica, la estrechez de dólares de los últimos años es consecuencia de la pérdida de competitividad cuya solución descansa en una fuerte devaluación.
Un punto importante que pasan por alto los promotores locales del dólar caro como puente hacia el desarrollo, es que la estructura económica de América latina difiere de la que predomina en las naciones asiáticas. En las exportaciones de la región predominan las materias primas, mientras que en las economías asiáticas prevalecen los bienes industriales. La diferencia no es trivial, ya que la producción primaria se basa en la explotación de un recurso natural cuya disponibilidad no depende del nivel del dólar. Así, la devaluación en la Argentina implica un incremento en la rentabilidad del ya rentable sector agroexportador, valorizando aún más las propiedades agrícolas en desmedro de la baratura de los alimentos y el poder de compra de los salarios. El impacto en las exportaciones es dudoso, ya que la producción primaria se encuentra limitada por una frontera agropecuaria cuya expansión excede la cuestión cambiaria: la superficie sembrada de soja se expandió a mayor velocidad a fines de los ’90 con el dólar barato y bajos precios internacionales, que entre 2003–2008, cuando el dólar y los precios internacionales fueron superiores.
El papel jugado por el valor del dólar en la dinámica del comercio exterior de la última década parece haber sido más modesto de lo que se suele pensar. A modo de ejemplo, si se mantienen fijos los precios de nuestras exportaciones e importaciones de bienes al nivel de 1993, los superávit de 2005 y 2006 son similares a los del último año de convertibilidad, y el balance comercial de bienes hubiera registrado déficit a partir de 2007. 
 

lunes, 12 de agosto de 2013

En Tiempo Argentino: Se destina un 7,4% del PBI a jubilados, liderando la región.

Por Ernesto Mattos.
 
El último aumento jubilatorio otorgado por el Estado por Ley de Movilidad 26.417 viene a poner justicia social donde antes solo había ley de "déficit cero".
En el año 2003 se sacó del freezer la Jubilación Mínima de $ 150, a la vez que se descongelaban (1993-2003) el salario mínimo vital y móvil de $ 200. Entre 2003-2013 se incrementaron entre un 1652% y 1650% cada una. En cambio los precios al consumidor aumentaron –según índices provinciales– entre 490% y 530% (2001-2013), es decir, muy por debajo del incremento que tuvieron estos dos conceptos.
Tanto jubilados y pensionados nacionales, como ex-Veteranos de Malvinas y titulares de Pensiones No Contributivas - recibirán un aumento del 14,41% en sus haberes. Esta medida impacta en una población de 7.313.638 personas, es decir el 17% de los cuarenta millones de argentinos.
La jubilación mínima asciende de $ 2165 a $ 2476,98 y el haber medio aumenta de $ 3498 a $ 4002.
Este aumento va tener un impacto positivo en la economía, y va acompañar el repunte económico de fines del 1 semestre de 2013. En este contexto se alcanza, para finales de 2013, el 75%, sólo a siete puntos del famoso 82% móvil que los sectores de oposición no pudieron dar cuenta de cómo implementarían para cumplir con el eslogan: "82% ya!". 
La realidad es que durante los años de convertibilidad surgió el AMPO (aporte medio previsional) que era 2,5 veces el AMPO multiplicado la jubilación mínima de $ 80 totalizaba un actualización de $ 200, en 1998 se congelo y afectaría a los futuros jubilados.


lunes, 5 de agosto de 2013

Mito económico (Página/12-Cash): El déficit externo de EE.UU.

Desbalances globales
Por Andrés Asiain y Lorena Putero

La crisis internacional de los últimos años sorprendió a la mayoría de los economistas ortodoxos. Tras la conmoción inicial, comenzaron los intentos por racionalizarla, buscando si había algún mercado desequilibrado en su fantasioso mundo de equilibrios generales. Así se toparon con el balance comercial de los Estados Unidos que, si bien se encontraba en déficit desde el comienzo de los ochenta, fue señalado como el responsable. Pero como la ciencia económica reconoce jerarquías, le echó la culpa del rojo comercial norteamericano a la roja nación china. De acuerdo con la teoría del desbalance global, los chinos producen muy barato y ahorran mucho, financiando a bajas tasas el exceso de consumo de los norteamericanos. Esas deudas de los hogares estadounidenses se acumularon hasta un punto de que se tornaron insustentables, desatando la actual crisis internacional. Para reestablecer un equilibrio global sustentable, los chinos deberían revaluar su moneda, el yuan.
La principal falencia del mito de los desbalances es que el déficit externo de los Estados Unidos no es un problema. El sistema financiero internacional se basa en una moneda nacional –la de Estados Unidos–, por lo que su déficit externo es una de las maneras en que se inyecta liquidez en el sistema monetario mundial. Si para resolver los desbalances se impone una disminución de las compras externas de los Estados Unidos, el resultado va a ser una caída de la demanda global y una escasez de dólares que profundizaría la crisis en lugar de solucionarla. Por eso, mientras se mantenga el dólar como moneda internacional, es preferible sostener el exceso de gasto de los norteamericanos con el ahorro del resto del mundo, a un ajuste que reduzca las importaciones de la potencia acentuando la restricción financiera externa de las demás naciones.

miércoles, 8 de mayo de 2013

En Telam: II Opinión sobre el blanqueo de capitales.

El economista Ernesto Mattos, del Centro de Estudios Económicos y Monitoreo de las Políticas Públicas (CEMOP) y la Jauretche, juzgó que el certificado inmobiliario propuesto por el gobierno nacional permitirá reactivar la actividad de la construcción, al ingresar fondos que permanecían por fuera de los circuitos económicos formales. 
Mattos sostuvo también que el Bono Argentino para el Desarrollo (BADE), orientado a financiar al sector energético, resulta una opción de menor costo para el Estado que una hipotética toma de recursos de fuentes privadas externas. 
El experto rechazó además, en declaraciones a Télam, los posicionamientos de economistas que propician una mega devaluación del peso y una reducción del gasto público, que sólo conducirían a una mayor inflación, con claros efectos recesivos. La única forma de salir de la desaceleración económica es con más inversión y gasto estatales; no se reactiva bajando salarios o congelando partidas presupuestarias, como proponen algunos opositores, preocupados por un déficit fiscal que hoy se ubica en estándares mundiales y es prácticamente la mitad de gran parte de los países desarrollados, afirmó Mattos.
Nota completa: Blanqueo de capitales.

martes, 12 de marzo de 2013

Mito económico (Cash/Página12): El Estado mal Administrador.

Por Andres Asiain y Lorena Putero.

Durante la última década, el Estado ha intervenido en forma creciente en el ámbito económico, llegando a administrar empresas de correos, agua, el sistema de jubilaciones y pensiones, líneas aéreas, hasta su reciente incursión en la producción de hidrocarburos. Estos hitos de una renovada presencia estatal en la economía nacional han generado cierto recelo en algunos sectores donde aún se encuentra arraigado el concepto que “el Estado es mal administrador”.
Este mito, alimentado por grandes corporaciones que temen que la intervención estatal limite su poder económico, cobró especial fuerza en Argentina durante los años ochenta. El déficit y el mal desempeño de las empresas de servicios públicos se debía a las bajas tarifas aplicadas para contener la inflación y la falta de inversiones de un Estado agobiado por las deudas heredadas del régimen militar. Sin embargo, fue presentado a la sociedad como una muestra de la ineficiencia de la administración pública, preparando el ambiente para su posterior privatización. Al final, la gestión privada no tuvo los resultados prometidos, ni en los noventa, donde primaban las elevadas tarifas y rentabilidades, ni en la primera década del nuevo siglo, cuando las tarifas fueron pesificadas y la rentabilidad, reducida. El mismo recorrido fue realizado por YPF, cuya experiencia de administración privada dejó reducidas reservas de gas natural y una insuficiente capacidad de refinación que obligan a importar combustibles por más de 9000 millones de dólares al año.

martes, 19 de febrero de 2013

En la Revista del Centro Cultural de la Cooperación: La ruta de la soja: Aportes para el entendimiento de la relación Argentina-China.

La ruta de la soja: Aportes para el entendimiento de la relación Argentina-China
Por Martin Burgos (Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche - Centro Cultural de la Cooperación).

En el inicio del siglo XXI, Argentina conoce un cambio importante en su comercio exterior, esencialmente por el peso creciente de los países como Brasil y China, que de a poco reemplazan a socios más tradicionales como los países europeos y Estados Unidos como los mayores destinos de las exportaciones y origen de las importaciones. Estos cambios, sin dudas, son el reflejo de las grandes transformaciones que está conociendo la economía mundial, que se traducen en reacomodamientos de todos los países en un nuevo contexto. En buena medida, los cambios que estamos presenciando se deben a la emergencia de la República Popular China como potencia económica mundial: este nuevo “taller del mundo” conoce una revolución industrial que modifica su estructura productiva interna, y se proyecta en su comercio exterior, colocándolo como el primer exportador de mercaderías del mundo, y el segundo importador. ¿Quien recuerda que hasta mediados de los años 80, sus exportaciones consistían por la mitad en productos primarios: petróleo y alimentos? Hoy las exportaciones chinas se componen de todo tipo de bienes industriales, no solo productos de consumo masivo (electrodomésticos, computadoras), sino también bienes de capital.
Desde nuestro continente, la faceta más conocida de esta nueva división internacional del trabajo que se desarrolla alrededor de China la constituyen sus importaciones de materias primas (alimentos, petróleo y minerales), que llegan desde regiones lejanas como África, América Latina, Medio Oriente y Oceanía. Nuestro país se encuentra en esa situación, la de proveedor de materias primas e importador de bienes industriales desde China. Varios autores ven en esa relación la reproducción de la relación desigual que Argentina mantenía con el Reino Unido durante el modelo agroexportador, algunos para criticarla y otros para alabarla. Los argumentos son variados, y pasan por el déficit de nuestro comercio bilateral, las inversiones directas realizadas por capitales chinos orientados exclusivamente hacia la explotación de los recursos naturales, y la dependencia de nuestro país respecto de la venta de soja hacia China.