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La cátedra nacional de economía política Arturo Jauretche busca recuperar la experiencia de las Cátedras Nacionales de los años setenta para pensar en clave nacional los grandes problemas económicos del país.

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domingo, 26 de octubre de 2014

En el Cash/Página12: Propuesta para intervenir en la comercialización de granos.

Por Sebastian Premici.
 
“Según puede estimarse por datos oficiales de exportaciones en base a los embarques, procesamiento de la industria aceitera y habilitación de las ROES de exportación, todavía restaría por comercializar entre un 42 y un 52 por ciento de soja, lo que representa entre 7000 y 11.000 millones de dólares de la cosecha 2013/14.” Esta es la conclusión a la que arribó un informe elaborado por el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), publicado en el transcurso de la semana pasada. Una vez descontadas las retenciones del 35 por ciento, los productores dejaron de percibir entre 4500 y 7150 millones de dólares.
“Las razones de la reticencia a la venta sólo podrían explicarse por la estrategia de hacer caer la oferta de dólares, generar un salto devaluatorio y obtener una renta extraordinaria que compense la caída de precios”, continuó el análisis del informe escrito por los economistas Ernesto Mattos y Nicolás Zeolla. La pronunciada (y prevista) baja en el precio de la soja terminó por jugarles una mala pasada a quienes optaron por especular.
El precio de la soja cerró el jueves en 355,14 dólares la tonelada en el mercado de Chicago. Es decir, una reducción del 42 por ciento en relación con el pico obtenido en 2013, cuando alcanzó los 620 dólares por tonelada. El precio promedio de la tonelada de soja en el Mercado de Chicago era de 476,7 dólares en enero de 2014, alcanzó su pico en el año con 560 dólares el 29 de abril y desde entonces comenzó su desplome, impulsado por los record de cosecha de Estados Unidos y Brasil.
Los altos niveles de retención de soja por parte de los grandes exportadores buscaron generar presiones sobre el tipo de cambio, al igual que lo ocurrido hacia fines del año pasado. Aquella situación fue la antesala de la devaluación de enero.
 

lunes, 6 de mayo de 2013

Mito económico (Página/12 - Cash): Estamos aislados.

Más inversiones extranjeras y más comercio internacional.
Por Andres Asiain y Lorena Putero

Uno de los latiguillos que suele circular por grandes medios es que Argentina se encuentra aislada. El mito comenzó con la cesación de pagos de una parte de la deuda a fines de 2001, que cerró el acceso al crédito internacional. Continuó con la pesificación de tarifas de las empresas privatizadas que evitó un fuerte aumento de los servicios públicos tras la devaluación, y la posterior resistencia a pagar millonarias demandas que impuso el Ciadi como consecuencia de esa medida. Por eso se impuso la idea de que Argentina no respeta los contratos y tratados bilaterales de inversión. El mismo argumento se utilizó para condenar la dureza de la posición durante la reestructuración de la deuda, la nacionalización de las AFJP y la expropiación del 51 por ciento del paquete de YPF en manos de la multinacional Repsol. Otro hito del aislamiento había sido el pago de la deuda al FMI, con el que Argentina se volvía un país poco previsible que aplicaba políticas internas que desafiaban los mandatos del organismo. Algunas de esas políticas, como la administración de las importaciones o las restricciones a la remisión de utilidades por las multinacionales, reforzarían el aislamiento al reducir su comercio exterior y desanimar la inversión extranjera.
La forma más sencilla de refutar la teoría del aislamiento es con algunos datos duros de la economía. Comenzando por el tema de la inversión externa, se suele mencionar que fue superior durante la convertibilidad que en la etapa iniciada en 2003. Para sostener esa afirmación, se toman datos de inversión extranjera directa que considera inversión la compra por parte de extranjeros de empresas nacionales ya existentes, que en realidad es un proceso de extranjerización sin incremento de la capacidad productiva. Descontando esos cambios de manos, la inversión extranjera de la convertibilidad representó 3300 millones de dólares anuales, casi la mitad de la recibida a partir de 2003: unos 6500 millones de dólares por año. Incluso si se descuenta a esa suma la reinversión de utilidades, los aportes de la inversión extranjera (directos y encubiertos vía autopréstamos) arrojan 3100 millones de dólares anuales mientras regía el 1 a 1, frente a 4200 millones por año de la actual etapa.

Mito completo: Estamos aislados.