Nuestro objetivo:

La cátedra nacional de economía política Arturo Jauretche busca recuperar la experiencia de las Cátedras Nacionales de los años setenta para pensar en clave nacional los grandes problemas económicos del país.

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domingo, 12 de julio de 2015

En Cash - Página 12: "Paritarias por empresa"

Por Andrés Asiain

En una reciente nota de opinión, Lucio Garzón Maceda sostiene que la Unión Industrial Argentina apunta a que el próximo gobierno modifique el actual esquema de negociación salarial en paritarias por rama, sector, actividad o industria. De acuerdo al abogado laboralista, la asociación empresaria trabaja por el pasaje a negociaciones paritarias descentralizadas por empresa, escondiendo ese objetivo en el marco de un llamado a un gran “acuerdo social”. Esa “negociación de máxima centralidad, prudente y moderada, ceñida a variables macro” sería articulada “a nivel de la empresa” atomizando las negociaciones paritarias. Quienes cuestionen la nueva institucionalidad laboral, serán presentados como “enemigos sociales, aliados y promotores corporativos del flagelo inflacionario”.

La advertencia del ya veterano militante cordobés, permite anticipar el debate por venir en torno a la conveniencia o no de las paritarias por empresa. A su favor, se suele señalar que las actuales paritarias imponen aumentos salariales que no toman en consideración la situación de cada empresa particular, especialmente de aquellas pequeñas y medianas cuya rentabilidad no aguanta para sostener los niveles salariales acordados. También, que al tratarse de una multitud de pequeñas negociaciones que no alcanzan por sí misma una gran trascendencia social, evita la competencia a nivel de grandes sindicatos por quien consigue el mayor aumento, permitiendo una negociación más realista. [...]

Mito completo AQUI

viernes, 12 de junio de 2015

En Revista Hamartia: "La controversia del trabajo"

Por Martín Burgos

A través de los años, los argentinos se acostumbraron a que el otoño sea la estación de los primeros fríos, de las hojas caídas, de los fines de semana largo y de las paritarias sindicales. Y como el otoño, las paritarias de un año a otro se parecen, pero nunca son iguales. Del álgido 2014, donde la devaluación de enero y la consiguiente inflación habían impactado de lleno en el salario real, a este 2015 con fuerte tono electoral, la coyuntura del conflicto distributivo requiere tener un marco más amplio para entenderla.

Muchos de nuestra generación conocimos lo que era el empleo en blanco recién en los años del gobierno kirchnerista. Pero no es tanto por las dificultades para conseguir el primer empleo, sino por una razón más estructural, vinculada a los cambios acaecidos durante el período. La era neoliberal fue signada por los sinsabores del desempleo juvenil, del empleo en negro, del monotributo, del patrón que pagaba una parte del sueldo en función de las ventas que, claro está, eran siempre magras. Los más privilegiados podían mostrar un “recibo de sueldo” por tener un trabajo registrado, que era un recibo muy distinto al que hoy podemos tener. La trayectoria de este recibo nos puede servir como muestra de los cambios ocurridos, como un pergamino a través del cual buceamos en relaciones laborales en cierto modo superadas. [...]

Nota de opinión completa AQUI

martes, 9 de junio de 2015

En El Destape: "El aumento de los salarios supera a la inflación y aumenta el poder de compra"

Por Ernesto Mattos

Ernesto Mattos, indicó que: "No solo el aumento de los salarios fue importante para registrar un aumento del poder adquisitivo, sino que también ayudaron las mejoras en las condiciones de trabajo de algunos sindicatos". Por ejemplo los empleados metalúrgicos eliminaron la categoría más abaja y elevaron el sueldo mínimo de estos trabajadores en más de 70%.

Por su parte, en el caso de los universitarios se eliminó la categoría de "interinos" y los docentes pertenecientes a la UBA pasaron a planta permanente. "Estos datos pasan desapercibidos en algunos casos pero contribuyen a que mejore el poder de compra y se impulse el consumo en la
economía", dijo Mattos. [...]

Nota de opinión completa AQUI

miércoles, 27 de mayo de 2015

En Aquí y Ahora: "Zeolla: una economía más cerrada está asociada a mayor actividad interna y generación de empleo"

Compartimos la entrevista al compañero Nicolás Zeolla en el programa "Aquí y Ahora" conducido por Jorge Chio.

Allí, el economista miembro de @cnejauretche analizó el concepto de apertura económica, su impacto y contextualización. 

La coyuntura actual de paritarias y negociación salarial; mejora en los salarios reales luego de un 2014 de devaluación.

El impacto de los cambios en la coyuntura brasilera y el conocido reclamo de sectores opositores de un "necesario" ajuste fiscal y una apertura económica irrestricta. 

Entrevista completa AQUI

lunes, 6 de abril de 2015

En Cash - Página 12: "Aritmética desagradable"

Por Andrés Asiain

Una reciente nota del economista Juan Luis Bour titulada “Dólar, productividad y salarios: aritmética que no es agradable”, analiza la evolución de los costos laborales unitarios en dólares de la industria en los últimos 20 años. Según el economista de FIEL, durante la convertibilidad “la industria pudo reducir a la mitad ese costo laboral por unidad de producto” debido a la “impresionante mejora del producto por obrero dado un régimen monetario muy rígido y la reducción de impuestos al trabajo”. Entre 2001 y 2002, los costos laborales se desplomaron otro tanto por la caída salarial provocada por la devaluación. De ahí en más comenzó una “tendencia explosiva” de incremento de los costos salariales que obliga a “un ajuste cambiario de magnitud para corregir lo que se desajustó a lo largo de estos años” (Ambito Financiero, 20/3/15).

Un primer elemento que sorprende de la nota es la impresionante baja de los costos laborales en dólares en los años noventa. La sorpresa es mayor si se compara esa información con la presentada por el mismo Bour en agosto de 2007, en la revista Indicadores de Coyuntura de FIEL. Allí la reducción de esos costos es mucho más modesta (17 por ciento), concentrándose a comienzos de los noventa y estancándose desde 1997 hasta 2001. Paradójicamente, la baja de los costos unitarios a comienzos de los noventa fue una consecuencia de la crisis de gran parte de la industria nacional. En esos años, el dólar barato y la apertura importadora produjeron la quiebra de los sectores industriales menos competitivos. La supervivencia de los más fuertes y la reconversión de muchas industrias en ensambladoras de componentes importados generó que las estadísticas marcaran un incremento de la productividad media del trabajador industrial. La contrapartida de ese salto de la productividad era el cierre de fábricas y el despido de sus trabajadores. [...]

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lunes, 2 de febrero de 2015

En Cash - Página 12: "Los salarios mínimos generan desempleo"


Por Andrés Asiain

La economía ortodoxa considera el mundo laboral como un mercado donde se intercambia fuerza de trabajo. Aplicando el mismo método de análisis que el que utilizan en cualquier otro mercado, consideran que la suba de los salarios incentiva a la clase obrera a trabajar más horas, mientras que su baja estimula al empresario a contratar más trabajadores. Desde esa perspectiva, la existencia de desempleo es síntoma de que los salarios están por encima de su valor de equilibrio, generando un sobreestímulo en la oferta de trabajo y un desestímulo en su demanda empresarial. Por ello, la intervención en el libre funcionamiento del mercado laboral por parte del Estado y los sindicatos para imponer un salario mínimo legal impide que el salario baje hasta su valor de equilibrio y termina generando desempleo.

Un hecho que no considera la mencionada teoría es que las condiciones de libre negociación entre un trabajador individual y una corporación empresarial son, en realidad, muy desiguales. La gran corporación tiene las posibilidades financieras de mantener la planta laboral o disminuirla, si el costo salarial le parece excesivo. Por el contrario, el trabajador puede verse obligado a aceptar bajas remuneraciones ya que de la obtención de un empleo depende su sustento y el de su familia. Esas condiciones desiguales de negociación cuando reina el libre mercado tienden a imponer salarios muy bajos, que no alcanzan siquiera para que el trabajador alimente dignamente a su familia. [...]

MITO COMPLETO AQUÍ

martes, 4 de marzo de 2014

Mito económico (Página/12-Cash): De Yrigoyen a Kirchner.

Populismo e inflación.

Por Andrés Asiain y Lorena Putero

A lo largo de nuestra historia, los economistas ortodoxos no han dudado en señalar a los gobiernos populares como los causantes de la inflación, en su tendencia a emitir moneda para financiar gastos con los que satisfacer las demandas sociales. Desde la vereda opuesta, los estructuralistas han rechazado esas explicaciones simplistas, brindando explicaciones alternativas en cada período histórico. Por ejemplo, mientras que en la actualidad los monetaristas responsabilizan del alza de los precios a la emisión monetaria del “populismo K”, desde la tribuna estructuralista les responden que el alza de los precios se explica por el impulso que dio el aumento del precio de los alimentos entre 2006 y 2008 (promovido por el alza mundial de las materias primas y el desabastecimiento patronal local), a la tradicional puja distributiva que se manifiesta en aumentos secuenciales de salarios, precios y tipo de cambio.
También en los años ochenta, ambas escuelas diferían sobre las causas de las elevadas tasas de inflación coronadas por la híper. Para los ortodoxos que añoraban la dictadura militar, era generada por el “populista” de Alfonsín que, para ganar elecciones, emitía sin control sosteniendo ineficientes empresas estatales y elevados salarios públicos. Desde el campo heterodoxo se sostenía que la inflación era el resultado del déficit estructural de las cuentas externas provocado por la deuda contraída por la dictadura, en un contexto internacional de bajos precios de las exportaciones y fuga de capitales. La consecuente devaluación permanente de la moneda tendía a acelerar las remarcaciones de precios que arrastraban una inercia inflacionaria del ciento por ciento como piso desde los tiempos del Rodrigazo.

Mito completo: De Yrigoyen a Kirchner.

lunes, 25 de noviembre de 2013

En Infobae Opinión: Panorama de la economía Argentina.

Por Andrés Asiain.
 
En los últimos meses, la economía argentina mantuvo su dinamismo gracias a los aumentos de salario, jubilaciones y asignaciones por encima de la inflación (medida según estadísticas provinciales) que sostuvieron el consumo. También fue relevante la mayor obra pública y ejecución del plan ProCreAr, que motorizó la construcción y a sus industrias proveedoras, revirtiendo el panorama del sector del año pasado (cuando fue afectado por las restricciones cambiarias en un mercado inmobiliario dolarizado).
Al interior de la industria el comportamiento es muy heterogéneo, con sectores de fuerte crecimiento como el automotriz, los materiales de construcción y las metálicas básicas (donde volvieron a ponerse en marcha la planta de acero de Siderar en San Nicolás y la planta de aluminio de Aluar de Puerto Madryn, que habían estado detenidas un largo tiempo por reparaciones). Por el otro lado, sectores como la molienda de granos (afectados por el desabastecimiento de cereales y oleaginosas en algunos meses) y la editorial han visto disminuído su ritmo de producción.
Por el lado de la inflación, se estabilizó en torno al 20%, con un repunte del precio de los alimentos tras finalizar los acuerdos de precios pactados a principio de año. La estabilización de la tasa de inflación en un año electoral, con un elevado nivel de gasto público, importantes incrementos nominales de salarios y jubilaciones, y una mayor devaluación del cambio oficial, contradijo las previsiones de la mayor parte de los analistas económicos.
Como señala un reciente informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, sin duda la “principal preocupación económica, en el mediano plazo, se encuentra en el frente externo, donde las reservas del Central disminuyeron un 25% en un año”. La baja ya no se debe, como en los años previos, a la “fuga de capitales”, donde la prohibición de compra de dólares se ha mostrado efectiva aunque generando un mercado cambiario paralelo. Al respecto, las cotizaciones del dólar “contado con liqui” y “blue” se han estabilizado a lo largo del año, fluctuando entre los 8 y 10 pesos por dólar. La oferta de dólares proveniente del turismo (especialmente el de países limítrofes) y de algunos inversores que están aprovechando los bajos precios de las acciones a dólar no oficial son parte de la explicación de tal comportamiento.
 

lunes, 26 de agosto de 2013

Nota de opinión (Tiempo Argentino): Lo que nos dejó el diálogo con los actores "titulares" de la economía.

Por Ernesto Mattos.
 
Luego de las PASO el gobierno concertó una reunión con los "titulares". ¿Por qué? Sería porque los suplentes sólo tenían en su eslogan de campaña para las primarias reducir el gasto, congelar salarios y maxidevaluaciones. O tal vez será que entre titulares y suplentes hay una "desconexión sideral" entre el país real y el virtual. Ese que se construye a diario en una "cadena (privada) nacional".
Las variables económicas entre el primer semestre de 2013 y 2012 muestran una recuperación significativa en sectores como la construcción, que creció un 2,75%; servicios públicos, aumentó un 7,2%; el sector automotriz continúa su marcha creciente en el plano interno y externo y la industria que en los primeros siete meses de 2013 muestra un crecimiento del 1,7% interanual.
Esta reactivación acompañada de los distintos aumentos por jubilación, AUH, paritarias, salario mínimo vital y móvil muestran la solidez del mercado interno para absorber gran parte de la producción de bienes y servicios. Ello se ve reflejado en los números del consumo privado, sustentado en las ventas de los supermercados y los centros comerciales –que en comparación al mismo mes de 2012– que aumentaron un 6,8 y un 6%, respectivamente. Este sostenimiento del consumo estuvo sustentado en el acuerdo de precios vigentes.
Lo paradójico es que mientras las industria se recuperaba lentamente (1,7%), las ventas (centro comerciales y supermercados) se mantenían, en millones de pesos, crecientes desde principio de 2013. Lo cual hacía pensar que los sectores concentrados de la importación y que proveen diversos productos a otras ramas económicas estaban especulando. Esto quedó planteado en las declaraciones de la presidenta Cristina Fernández, que llamó la atención ante el promedio de permisos de importación por año que era de 5000, y este año pasó a un promedio de 12 mil. Sobre esto, dos cuestiones: o es para invertir o para especular, "lo que tenemos que identificar son los insumos imprescindibles, no hay ninguna fábrica parada, porque si hubiera fábricas cerradas por falta de insumos los primeros que se quejarían serían los trabajadores", puntualizó.
 

Mito económico (Página/12-Cash): Receta ortodoxa para tensiones con los precios.


Las metas de inflación
Por Andrés Asiain y Lorena Putero

Las modas no sólo tienen lugar en el mundo del espectáculo o de la indumentaria, también ejercen su influencia en terrenos tan distantes de esas esferas, como el de la política económica. Un ejemplo es la difusión dentro de las políticas monetarias de la denominadas “metas de inflación”. Planteada en trabajos académicos de universidades norteamericanas, implementada por las bancas centrales de países poderosos, llega a la Argentina como la última innovación en materia monetaria capaz de terminar con el endémico incremento de los precios. No es casual que candidatos de moda no pierdan la oportunidad de proclamar que adhieren a la política de “metas de inflación”, aunque dudosamente tenga alguna idea de lo que ello significa. Suena bien, entonces sirve para el marketing de campaña.
La política de metas de inflación es una regla de política monetaria que indica al Banco Central que suba la tasa de interés cuando la inflación se va por encima del nivel que se tiene como meta, y la baje cuando la inflación se encuentra por debajo de la meta. La justificación de esa regla parte de suponer que hay un nivel medio de crecimiento más allá del cual los precios se aceleran (la economía se recalienta) y, por debajo del cual la actividad se deprime y el desempleo se expande. Las subas y bajas de la tasa de interés impulsadas por la autoridad monetaria desestimulan o estimulan la inversión y el consumo financiados con créditos, manteniéndolos en un nivel compatible con un suave crecimiento sin tensión de precios.
Esa regla de política monetaria puede considerarse un avance frente al monetarismo más rancio, ya que abandona la pretensión de controlar la cantidad de dinero para abocarse a regular su costo: la tasa de interés. Sin embargo, su implementación puede afectar el buen desenvolvimiento de las economías, especialmente cuando la inflación no se debe a un sobrecalentamiento por exceso de gastos, sino a subas inerciales de precios y salarios que reciclan un shock de precios inicial (por ejemplo, un salto en el precio de los alimentos provocado por cortes de ruta y desabastecimiento). En ese caso, la suba de tasas de interés difícilmente reduzca la inflación y, por el contrario, podría acelerarla si los empresarios trasladan los mayores costos financieros a los precios.
 

miércoles, 8 de mayo de 2013

En Telam: II Opinión sobre el blanqueo de capitales.

El economista Ernesto Mattos, del Centro de Estudios Económicos y Monitoreo de las Políticas Públicas (CEMOP) y la Jauretche, juzgó que el certificado inmobiliario propuesto por el gobierno nacional permitirá reactivar la actividad de la construcción, al ingresar fondos que permanecían por fuera de los circuitos económicos formales. 
Mattos sostuvo también que el Bono Argentino para el Desarrollo (BADE), orientado a financiar al sector energético, resulta una opción de menor costo para el Estado que una hipotética toma de recursos de fuentes privadas externas. 
El experto rechazó además, en declaraciones a Télam, los posicionamientos de economistas que propician una mega devaluación del peso y una reducción del gasto público, que sólo conducirían a una mayor inflación, con claros efectos recesivos. La única forma de salir de la desaceleración económica es con más inversión y gasto estatales; no se reactiva bajando salarios o congelando partidas presupuestarias, como proponen algunos opositores, preocupados por un déficit fiscal que hoy se ubica en estándares mundiales y es prácticamente la mitad de gran parte de los países desarrollados, afirmó Mattos.
Nota completa: Blanqueo de capitales.

miércoles, 24 de octubre de 2012

En el diario Tiempo Argentino: Los Formadores de precios, en la mira.

Economistas y referentes laboralistas apuntaron a los empresarios que admitieron haber subido precios a la par de los incrementos salariales. Reclaman nuevas políticas impositivas sobre la rentabilidad privada y un pacto social.
Por otro lado, el autor de la encuesta, Eduardo D’Alessio, despejó críticas en diálogo con Tiempo Argentino: "Un medio –en alusión a este diario– publicó que los empresarios dicen que remarcan muy por encima de los aumentos de salario” pero "sólo lo dijo un 20%", afirmó el encuestador. Para D’Alessio, los hombres de negocios "perdieron rentabilidad", aunque no solamente por "los salarios", sino también debido a las "cargas impositivas". Por su parte, el economista de la Cátedra Arturo Jauretche, Andrés Asiain, vinculó la supuesta menor rentabilidad con la caída de las ventas, "especialmente" de la industria manufacturera y de la construcción. A su vez, Asiain señaló que "la rentabilidad empresaria depende de una regulación" y llamó a "fijar precios en un un pacto social". « 
 

lunes, 6 de agosto de 2012

En Página12. TEMAS DE DEBATE: COMO EVITAR EL ESTRANGULAMIENTO DE LA BALANZA DE PAGOS

Por Martin Burgos (Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche).
La madre de todas las batallas: El superávit de los últimos años permitió sostener el saldo positivo de la cuenta corriente, sin necesidad de recurrir al endeudamiento. Sin embargo, la evolución reciente volvió a poner en debate la restricción externa y los mecanismos para sortearla

 Un problema esencial: La defensa de la industria nacional en un contexto de mejora en la distribución del ingreso es uno de los problemas esenciales que este gobierno buscó resolver desde 2003. En efecto, la mejora de los salarios reales que significa la reapertura de los convenios colectivos de trabajo y las distintas políticas sociales llevadas adelante tienen un impacto económico más importante si es aprovechada por la oferta nacional. Por eso el tipo de cambio alto fue una herramienta clave para proteger la industria nacional frente a las importaciones.

Sin embargo, las distintas etapas de la crisis internacional motivaron cambios en las herramientas de protección utilizadas. En 2008, la especulación sobre los precios de las commodities generó una etapa “alcista” de la crisis que tuvo su corolario a nivel nacional en el llamado “conflicto con el campo” por el reparto de la renta extraordinaria. La derrota parlamentaria sufrida por el Gobierno implicó la imposibilidad política de cambiar la alícuota del impuesto a las exportaciones, y en consecuencia la imposibilidad de subir el tipo de cambio sin afectar los salarios de los trabajadores.

Nota Completa ver aquí: La madre de todas las batallas.