La economía global está atravesando un proceso de numerosos cambios: petroyuan, petro, patrón oro, situación de dólar, criptomonedas, todo esto dentro de un marco de puja entre una feroz disputa entre proteccionistas y globalistas, junto a un modelo multipolar que aspira a un Estado con mayor protagonismo. El economista Ernesto Mattos se acercó a nuestro estudio para conversar sobre estos asuntos y su probable desenlace.
Nuestro objetivo:
La cátedra nacional de economía política Arturo Jauretche busca recuperar la experiencia de las Cátedras Nacionales de los años setenta para pensar en clave nacional los grandes problemas económicos del país.
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domingo, 13 de mayo de 2018
martes, 21 de enero de 2014
En Página/12. Temas de debate: Que hacer frente a la perdida de divisas que sufre la autoridad monetaria.
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Deuda,
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Reservas
Caída de reservas del Banco Central
Los especialistas analizan la estrategia del Gobierno en materia cambiaria, el contexto internacional y los perjuicios reales de la baja de reservas. Las alternativas de la vuelta a los mercados, la sustitución de importaciones y un impuesto a la compra de divisas. Producción: Javier Lewkowicz
Sustitución de importaciones
Por Martín Burgos
La caída de las reservas se ha constituido, y con razón, en el tema de este principio de 2014. Si nos enfrascamos en la contabilidad económica de la cuestión, veremos que esa caída se debe a una mayor salida de divisas debido al pago de deuda y la demanda de dólares de inversionistas, consumidores, turistas y “atesoradores”. Si miramos del lado de las entradas de dólares, las mismas son menores debido a una menor liquidación de divisas de los exportadores de granos en proporción a años anteriores y a que las entradas por turismo se pierden en el circuito privado (mercado paralelo), y por lo tanto no entran en el Banco Central.
Frente a esa problemática, el Gobierno está tratando de unificar el tipo de cambio aumentando el tipo de cambio oficial y tratando de reducir el tipo de cambio paralelo, principalmente mediante la venta de Boden 2015. El Boden 2015 es un bono que se compra en pesos y por el cual el gobierno nacional se compromete a devolver un equivalente en dólares en 2015, es decir: es una deuda estatal en dólares. Se supone que el dólar paralelo está alineado con la cotización de ese bono, por lo cual con una mayor oferta de esos bonos, debería bajar su precio y por lo tanto debería reducirse el “dólar blue”.
Esa estrategia trae aparejados dos problemas que ya se avizoran: por un lado, el aumento del tipo de cambio oficial empuja los precios al alza, tanto de los productos importados como de los productos que exportamos. Este efecto negativo trata de ser corregido mediante los acuerdos de precios que, por más institucionalizados que sean, deberán ser controlados por el Estado nacional. Caso contrario, es posible que aparezca una reducción de la demanda o un aumento de la conflictividad laboral. Por otro lado, el aumento de la oferta del Boden 2015 constituye un endeudamiento en dólares a corto plazo del cual, el año que viene, deberemos dar cuenta. Por lo tanto, la estrategia seguida pareciera ser la de ganar tiempo para estabilizar durante este año el tipo de cambio y el nivel de reservas.
Nota completa: Que hacer frente a la perdida de divisas que sufre la autoridad monetaria.
Los especialistas analizan la estrategia del Gobierno en materia cambiaria, el contexto internacional y los perjuicios reales de la baja de reservas. Las alternativas de la vuelta a los mercados, la sustitución de importaciones y un impuesto a la compra de divisas. Producción: Javier Lewkowicz
Sustitución de importaciones
Por Martín Burgos
La caída de las reservas se ha constituido, y con razón, en el tema de este principio de 2014. Si nos enfrascamos en la contabilidad económica de la cuestión, veremos que esa caída se debe a una mayor salida de divisas debido al pago de deuda y la demanda de dólares de inversionistas, consumidores, turistas y “atesoradores”. Si miramos del lado de las entradas de dólares, las mismas son menores debido a una menor liquidación de divisas de los exportadores de granos en proporción a años anteriores y a que las entradas por turismo se pierden en el circuito privado (mercado paralelo), y por lo tanto no entran en el Banco Central.
Frente a esa problemática, el Gobierno está tratando de unificar el tipo de cambio aumentando el tipo de cambio oficial y tratando de reducir el tipo de cambio paralelo, principalmente mediante la venta de Boden 2015. El Boden 2015 es un bono que se compra en pesos y por el cual el gobierno nacional se compromete a devolver un equivalente en dólares en 2015, es decir: es una deuda estatal en dólares. Se supone que el dólar paralelo está alineado con la cotización de ese bono, por lo cual con una mayor oferta de esos bonos, debería bajar su precio y por lo tanto debería reducirse el “dólar blue”.
Esa estrategia trae aparejados dos problemas que ya se avizoran: por un lado, el aumento del tipo de cambio oficial empuja los precios al alza, tanto de los productos importados como de los productos que exportamos. Este efecto negativo trata de ser corregido mediante los acuerdos de precios que, por más institucionalizados que sean, deberán ser controlados por el Estado nacional. Caso contrario, es posible que aparezca una reducción de la demanda o un aumento de la conflictividad laboral. Por otro lado, el aumento de la oferta del Boden 2015 constituye un endeudamiento en dólares a corto plazo del cual, el año que viene, deberemos dar cuenta. Por lo tanto, la estrategia seguida pareciera ser la de ganar tiempo para estabilizar durante este año el tipo de cambio y el nivel de reservas.
Nota completa: Que hacer frente a la perdida de divisas que sufre la autoridad monetaria.
lunes, 17 de junio de 2013
Mito económico (Página/12-Cash): La globalización financiera.
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Paises emergentes, BRICS y PIGS.
Por Andrés Asiain y Lorena Putero
La agenda neoliberal impuesta a nivel mundial en las últimas décadas impulsó la desregulación de los mercados financieros. La paulatina desarticulación de los controles cambiarios y la creciente apertura de la cuenta capital fue gestando un mercado financiero global donde una inmensa masa de dinero atraviesa las fronteras en segundos, con sólo la presión de una tecla en la computadora de algún operador ubicado en cualquier ciudad del planeta. Ese formidable impulso a los movimientos de capital fue configurando una serie de actores sociales (bancos, fondos de inversión, agencias calificadoras, organismos internacionales de créditos) que incrementan su poder al ritmo al que crecen los fondos que administran. El desafío de la agencia Standard & Poor’s al gobierno del Estado más poderoso del planeta, al bajar la calificación de la deuda norteamericana de “AAA” a “AA+” en agosto de 2011, constituyó la más clara demostración del poder acumulado por los reyes de la globalización. La declaración de un operador en la BBC News sosteniendo que “los líderes políticos no gobiernan el mundo, Goldman Sachs gobierna el mundo” no hizo más que sincerar la situación europea, donde la financiera colocó a sus hombres en los puestos claves para la administración de la crisis.
Si ésa es la suerte que les toca a las naciones más poderosas, poco pueden esperar las más débiles. Para los operadores financieros, las naciones del Tercer Mundo son meros mercados emergentes carentes de historia o identidad cultural, sin otra cualidad distintiva que el nivel de riesgo país, determinante del costo al que acceden al crédito internacional. La razón de ser de la política económica en esa marginalidad de la economía mundial es la aplicación de políticas market friendly que reciban el beneficio de un acceso menos costoso a las limosnas del mundo financiero. La obsesión por bajar el riesgo país gana el discurso económico en los multimedios tributarios de las inversiones externas, desplazando los debates sobre la industrialización, el avance tecnológico, el acceso a la vivienda o la creación de empleo.
Por Andrés Asiain y Lorena Putero
La agenda neoliberal impuesta a nivel mundial en las últimas décadas impulsó la desregulación de los mercados financieros. La paulatina desarticulación de los controles cambiarios y la creciente apertura de la cuenta capital fue gestando un mercado financiero global donde una inmensa masa de dinero atraviesa las fronteras en segundos, con sólo la presión de una tecla en la computadora de algún operador ubicado en cualquier ciudad del planeta. Ese formidable impulso a los movimientos de capital fue configurando una serie de actores sociales (bancos, fondos de inversión, agencias calificadoras, organismos internacionales de créditos) que incrementan su poder al ritmo al que crecen los fondos que administran. El desafío de la agencia Standard & Poor’s al gobierno del Estado más poderoso del planeta, al bajar la calificación de la deuda norteamericana de “AAA” a “AA+” en agosto de 2011, constituyó la más clara demostración del poder acumulado por los reyes de la globalización. La declaración de un operador en la BBC News sosteniendo que “los líderes políticos no gobiernan el mundo, Goldman Sachs gobierna el mundo” no hizo más que sincerar la situación europea, donde la financiera colocó a sus hombres en los puestos claves para la administración de la crisis.
Si ésa es la suerte que les toca a las naciones más poderosas, poco pueden esperar las más débiles. Para los operadores financieros, las naciones del Tercer Mundo son meros mercados emergentes carentes de historia o identidad cultural, sin otra cualidad distintiva que el nivel de riesgo país, determinante del costo al que acceden al crédito internacional. La razón de ser de la política económica en esa marginalidad de la economía mundial es la aplicación de políticas market friendly que reciban el beneficio de un acceso menos costoso a las limosnas del mundo financiero. La obsesión por bajar el riesgo país gana el discurso económico en los multimedios tributarios de las inversiones externas, desplazando los debates sobre la industrialización, el avance tecnológico, el acceso a la vivienda o la creación de empleo.
Mito completo: La globalización financiera.
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